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miércoles, 25 de mayo de 2016

Viaje a los orígenes de Keko

Señorpadre tiene a veces cosas muy raras. Y una de ellas es que quería ir un día al pueblo donde la señora que nos dio a Keko en adopción se lo había encontrado.

- A ver si alguien se acuerda de él. - dijo.

- ¿Y si el tipo que lo abandonó, al ver lo bonito que está ahora, nos reclama la custodia?

- Ves demasiadas películas de sábado al mediodía de Dapena 3.

Ya, ya, pero mirad las fotos y decidme que no tengo motivos para preocuparme por eso...

Keko siendo mono

Keko siendo MUY mono.

Keko siendo guarro. Nadie es perfecto.

Pero resulta que en la tele salió el pueblo en cuestión, y Señorpadre tuvo la excusa perfecta. Total que metimos a Keko en el coche y partimos hacia su ex-pueblo.

Cómo llegar desde Castellón. Llegar a Castellón ya es cosa vuestra.

Acabábamos de bajar del coche y estábamos callejeando cuando Keko comenzó a tirar de la cadena y a gimotear. Señorpadre se aco... ngojó.

- ¡Subamos al coche y huyamos! ¡Está oliendo su casa!

- De eso nada. Quiero ver los grafitis y al menos tomarme un café.

- ¿Y si aparece su antiguo amo?

- Te lo dije...

Al final, resultó que Keko había olfateado un par de gatos que estaban repantigados en medio de la calle y quería acercarse a destriparles y macharcarles entre sus afilados dientes saludarles amablemente. Pero a Señorpadre ya no se le fue la mosca de detrás de la oreja.

Así que vimos todos los grafitis que me dejó, nos tomamos un cafelito y nos fuimos. ¿A que son una preciosidad?



Una fuente abandonada también puede convertirse en arte.




Esto es la pared del Ayuntamiento.

No es un grafiti pero me pareció bonita.

Supongo que la bici y los vaqueros en la ventana forman parte del cuadro.






¿Alguien está cansado?




Según Señorpadre, si lo llegamos a soltar nos habría llevado a su antigua casa.

En cada una de estas piedrecitas clavadas a la pared hay un retrato.

Aquí hay uno de ellos

Y ya de propina, volvimos por otra carretera a ver cómo estaba el río después de las últimas lluvias.


¡Milagro! ¡El Mijares lleva agua!

Cómo mola el Sitjar cuando está lleno.

Y esto es todo, amigos. Puedo asegurar también que el café estaba bueno. Así que si algún día os apetece y tenéis buenas piernas (no deja de ser un pueblo de montaña, con sus cuestas y sus calles estrechas), visitad Fanzara. Pasaréis una tarde bonita.


viernes, 28 de agosto de 2015

Septiembre

Se acerca el mes de septiembre. Comienza el curso, y no solo para los niños. El Ayuntamiento ya ha sacado los talleres y los cursos de la Escuela Municipal de Idiomas, comienza una nueva temporada en la piscina municipal...

Dudas, dudas, ¿qué hago?

Tengo claro que quiero seguir con las clases de inglés. Por tres razones: es divertido, me añaden horas en el cómputo de horas trabajadas, y me da tiempo a aprender lo suficiente antes de que Cierto Señor Gordito publique su próximo libro y no tener que esperar a la traducción.

En realidad, al ritmo que escribe el señor, me dará tiempo a aprender varios idiomas más entre libro y libro.

Quiero intentarlo con la autoescuela, otra vez. A ver si este año lo consigo. Me gustaría apuntarme a la piscina a hacer cosas tan chulas como el "Circuito Funcional". Copiado literalmente de la web de la piscina:

Consiste en una serie de ejercicios realizados en otras tantas “estaciones “ alineadas dentro del gimnasio según un itinerario previsto. Cada una de las estaciones tiene una misión distinta y complementaria de las demás. Unas sirven para entrenar los músculos de los brazos y de los hombros, otras son adecuadas para ejercitar los músculos del abdomen, de la espalda, de las piernas etc.

La duda es si sobreviría a ESO. 

Me gustaría seguir con el corte y confección, a ver si consigo terminar la falda. Sí, me pasé el año entero con una miserable falda recta y no logré terminarla. Soy más lenta cosiendo que Don Jorge escribiendo. Para este año voy armada con un montón de revistas de patrones y un montón de cortes de dos metros de tela comprada en el mercadillo a un euro el metro (tengo que dejarlo, creo que me estoy empezando a obsesionar).

He intentado practicar el cosido a máquina este verano. He pasado más tiempo enhebrando la aguja y cambiando hilo roto que cosiendo. Me compré unos retales para practicar la línea recta y uno de ellos, de punto, se me metió por el agujero de la parte en la que se apoya la tela (imaginaos, ni siquiera conozco aún el nombre de los componentes) y casi me joroba la pobre máquina. En otra ocasión, me las apañé para romper la aguja. Me he suscrito a un canal de youtube sobre el tema, a ver si viéndolo me aclaro más que leyendo las instrucciones.

A todo esto, Keko se encuentra perfectamente, incluso se me ha puesto "fofisano" y se le han caído aquellas costras que tenía en las orejas y que Señorpadre quería cortarle (ahora solo falta que le salga pelo donde estaban las costras). El pobre no lleva bien tomar medicación, sobre todo las inyecciones. Tomar pastillas también lo llevaba mal. No he conseguido engañarle con quesito ni con jamón york, pero la sobrasada ha sido, como se suele decir, "mano de santo". Ni la huele. Mordisco y "pa dentro", pastilla incluida.

Por cierto, estoy pensando en darle un compañero canino. Un conocido quiere deshacerse de su perrete (la típica historia: aceptas un perrito porque tu niña se pone pesada con que lo quiere, pero cuando te das cuenta de que todo el trabajo es para ti, quieres mandar al bicho a la perrera con siete meses) y voy a ver si Señorpadre y Keko lo aceptan. Aunque sea en acogida temporal para buscarle una buena casa. Me da la impresión de que a Amigopelmazo le encantaría tenerlo, pero no tengo forma de comunicarme con él, no tiene móvil y el fijo es el de su empresa, que lleva tiempo cerrada. Cruzo los dedos para que este año venga a España.

Así que ya veis, creo que voy a tener un otoño movido. Y además, voy a remodelar mi terraza para convertirla en una salita bis, lo que igual me obliga a hacer el terrible sacrificio de comprarme alguna estantería que otra en Cierta Conocida Tienda de Muebles Para Montar...

Seguiremos informando.

lunes, 20 de julio de 2015

Mala pata

Hola, lectores (si es que me queda alguno, ¿son grillos eso que oigo? ). No tengo remedio, cada vez me hago el propósito de actualizar esto más a menudo, pero la vida real acaba conmigo.

En fin, que pensaba actualizar algo durante estas vacaciones, pero Señorpadre tenía otros planes.

Se ha comprado un triciclo.

Tal que así, pero en azul:

Fuente


Conducir un triciclo no es difícil, cuando consigues meterte en la cabeza que no es una bicicleta y que no tienes que saltar del asiento al suelo cada vez que frenas, y que se conduce con el manillar y no con todo tu cuerpo, y que el maldito trasto ocupa todo el carril, así que Señorpadre se ha entusiasmado utilizándolo. Y allí íbamos los dos por las tardes por el carril bici del Paseo Marítimo, él delante con el triciclo y yo siguiéndolo en la bici de montaña, y nos estábamos poniendo los dos supercachas y morenazos. Imaginaos, un día hasta nos hicimos la Vía Verde.

Y así hemos pasado mis vacaciones, hasta que un día saqué a pasear a Keko. Él se subió a una isleta ajardinada y comenzó a hacer la "danza de la caca". Yo subí bolsita en mano en plan buena ciudadana. Tras comprobar que era una falsa alarma, di un pasito atrás creyendo que el bordillo estaba más lejos de lo que estaba y... 

Está la caída del Imperio Romano, y luego están mis caídas. El "catacroker" asustó a varios turistas que me ayudaron a levantarme. Y entonces miré mi pie.

El tobillo había doblado su tamaño. O más. Era un bulto enorme, feísimo. Intenté mover los dedos. Al menos no estaba roto. Así que cogí la correa de Keko y volví cojeando a casa.

-Vámonos a Urgencias. - le dije a Señorpadre.

-¿No estás exagerando?

-Que nos vayamos a Urgencias, cojones.

Llegamos a Urgencias. Por suerte, no había nadie más.

-Menudo esguince. - dijo la doctora de guardia.

Y procedió a ponerme un vendaje bien apretado, recetarme ibuprofeno y decirme que reposo, pie en alto y que al día siguiente fuera a ver a mi médico a pedirle la baja.

Así que me he pasado pie en alto, sin saber cómo poner el culo para que no me molestase la espalda, intentando dormir boca arriba con un almohadón bajo los pies y tropezando con mi muleta cada vez que intentaba salir a dar una vuelta por los alrededores, como unos diez días.


En el lecho del dolor...


El viernes me dieron el alta. Yupi.

Al regresar al trabajo, uno de mis jefes me ha guardado los informes para mecanografíar ordenadamente en unas bonitas carpetillas anaranjadas. ¿No es adorable?

¿Y sabéis qué es más adorable aún? En el Reloj se habían olvidado de apuntar que estaba de baja y le debía 63 horas al Ayuntamiento. No gano para sustos.

Pero, ¿sabéis lo más "malapata" de todo lo que me ha ocurrido este verano? Keko me ha pillado la leishmania. Ni collar antipulgas, ni vacuna ni hostias. Un maldito flebotomo se las ha apañado para contagiar a mi perro.

Todo comenzó como una manchita blanca en la cabeza. De hecho, Señorpadre pensaba que se la hacía el propio Keko al sacudir las orejas. Pero un día a principios de verano...

-¡Este perro se está quedando calvo!

-¡Corramos al veterinario!

Tras palparlo cuidadosamente y no encontrar inflamación en los ganglios, la veterinaria diagnosticó dermatitis.

-¿Cada cuánto tiempo lo laváis?

- Unos quince días.

-Mal. Como mucho, una vez al mes.

-Es que huele...

-Cuanto más lo lavéis, peor olerá. Compradle estas vitaminas y volved en quince días.

Quince días después, Keko seguía calvo.

-Descartemos una alergia. Tomad estos antihistamínicos...

La caja se acabó y Keko seguía calvo. Y además, cada vez más chof.

-Vamos a hacerle un análisis de sangre, a ver... No tiene síntomas, pero he visto a "la bicha" ya en tantas formas...

Al lunes siguiente me confirmaron el diagnóstico. Keko no solo tiene leishmania, también tenía una anemia que no sé ni cómo se mantenía en pie, el pobre.

Fijaos en las orejitas y en lo alto de la cabeza.

Así que antes de comenzar con el tratamiento mata-bichos, le hemos estado dando vitaminas y antianémico. Siempre me sorprenderá lo fuertes que son los perros. El día que la iban a operar a vida o muerte para sacarle unos cuerpos extraños del intestino, mi Roji saltó de la mesa del veterinario, arrastrando con ella el gotero, para perseguir a un gato que había visto en la ventana. Keko solo necesitó una dosis de pastillas para pasar de plantita mustia a Demonio de Tasmania:


Claro que darle las pastillas no es nada fácil. Al principio utilizaba quesitos tipo Caserío. Conseguí engañarle durante tres días. Ahora no quiere ni oler un quesito aunque no esté "relleno". Con el jamón de york ha ocurrido lo mismo. No ha habido más remedio que metérselas en la garganta con mis propios deditos, y cada vez más adentro, porque el pequeño cabrón ha aprendido a escupirlas. Temo que llegue el día en que acabe metiéndoselas en el estómago y no pueda volver a sacar el brazo.

El lunes pasado comenzamos con las inyecciones. Sospecho que le ponen anfetas o algo así al antimoniato de meglumina, porque no veáis lo fiera que se pone después de pincharle. Eso sí, ha acabado haciéndolo Señorpadre porque a mi me da miedo hacerle daño.

Y esto es todo de momento. Seguiremos informando.



martes, 2 de septiembre de 2014

El apasionante mundo de los ratoneros

Esta va a ser una de esas entradas ligeritas, que se está acabando el verano y aún me dura la pereza...

Estaba yo el otro día cotilleando por el "tuister" cuando me encontré con un enlace a algo así como un premio a las radiografías veterinarias más raras. Increíble lo que llegan a comerse las mascotas, desde un accesorio de la Barbie hasta una docena de calcetines.

Uno de los más tragones era un bicho llamado "rat terrier", así que se me despertó la curiosidad, busqué al bicho en google y... ¡voilà!

Pensar que hasta hace un año solo conocía la existencia del ratonero valenciano...

Resulta que hay perros ratoneros en un montón de países y regiones. Por ejemplo, en América existen, de norte a sur:

El "rat terrier", en Estados Unidos. No me diréis que no se parece a Keko.

Fuente.
El Terrier chileno. Otro clon de Keko.

Fuente.
El terrier brasileño. En la wikipedia dicen que se parece al bodeguero andaluz, yo le veo más parecido con el ratonero valenciano.

Fuente.
En España, aparte del ratonero valenciano y el bodeguero andaluz, resulta que también existen el ratonero murciano


Y el ratonero o "ca rater" mallorquín. Aquí tenéis muchas fotos.

Por otra parte, en el resto de Europa tenemos al Ratón de Praga, aunque éste me recuerda más a un pinscher.

Todos estos animalejos tienen características físicas comunes: tamaño pequeño (no más de 35 o 40 centímetros de alto), menos de diez kilos de peso, pelo corto, de color negro o tricolor, orejas puntiagudas o "dobladas" y cara de espabilados, de carácter valiente y muy apegados a sus humanos. El ratonero valenciano destaca por su afición a ladrar, Keko es más discreto, pero no sé si es característica suya como individuo o cosa de los bodegueros en general...

Ahora mi duda es si todos estos perritos proceden de la misma raza, o si son casos de lo que podríamos llamar "evolución paralela". Lo que está claro es que todos tienen orígenes campesinos y eran perros de trabajo y de caza. Aunque ahora nuestra en nuestro mundo post-industrial, se estén "ablandando".

¿Algún científico experto en perros en la sala?

martes, 22 de abril de 2014

Es que me ponen de los nervios

Solo a mi se me ocurre pasarme el viernes festivo limpiando las ventanas de casa, y los cristales del cerramiento de la terraza. Llevo doliéndome de las agujetas desde entonces (AY).

Naturalmente, el sábado por la noche hubo tormenta. Unos cuantos rayos y truenos, unas cuantas gotitas de agua y mi trabajo estropeado. Pues hala, para lo que queda de tener la terraza cerrada, no voy a volver a limpiar esos cristales hasta septiembre.

Pero no quería hablaros exactamente de eso. Las Leyes de Murphy hace años que las tengo asumidas, y de todas formas las ventanas de la cocina estaban llenas de mierda y yo quería estrenar el aparatito limpiaventanas, que es una monada.

El caso es que mis agujetas, Señorpadre, el Keko y yo cumplimos con la tradición familiar de pasar el domingo y el lunes de Pascua con mis tíos y el Matrimonio Malrollero. Para colmo, este año mi prima tenía guardia en su trabajo y mi primo plan con sus amigos, así que yo era la más joven de la reunión (perros excluidos).

Matrimonio Malrollero son una pareja de amigos de toda la vida. Ella era compañera de escuela de mi tía, él, amigo de la infancia (de esos que son amigos porque sus padres ya lo eran), y trabajó un montón de años con Señorpadre.

Pasar un día con ellos es como ver un capítulo de "Escenas de matrimonio" pero en malo (y eso es ser muy malo). Deberían haberse divorciado en cuanto se legalizó, pero ella es muy religiosa, y él es muy "oh, cielos, qué dirá la gente", aunque luego no pare de quejarse a Señorpadre de que no la aguanta y de que un día se marchará. Pero no hay huevos, que el tener la cama hecha y la comida en la mesa todos los días es muy cómodo, y una esposa sigue saliendo más barata que una asistenta.

Pero si seguís juntos por las apariencias, llevad el asunto hasta el final. Vale que ella es de la Orden de las Parlanchinas de Santa Berilia, no porque hable mucho sino porque dice lo primero que se le pasa por la cabeza sin pensar si le puede molestar a alguien o no.

(Ejemplo real: Acabamos de terminar la paella. Señorpadre se mira el reloj.

-¡Huy, si solo son las cuatro! Normalmente empezamos a comer a estas horas.

Sra. Malrollera: - ¿Tan tarde?

Yo: - Es la hora a la que llego de trabajar.

Sra. Malrollera: - ¿Vosotros no trabajabais de ocho a tres?

Yo: - No, nos subieron la jornada laboral hasta las tres y media.

Sra. Malrollera: - Pues me parece muy bien, que los funcionarios sois todos unos vagos.

Vamos a ver, señora, ya sé que si su adorado PP decretara que todos los funcionarios tenemos que ser fusilados al amanecer, aplaudiría usted con las orejas. Aparte de su fanatismo político, como todo españolito se siente compensada por cada vez que ha hecho cola en una ventanilla y le han dicho que no le aceptaban el impreso porque le faltaba un sello, y que además ya era hora de cerrar. Porque como todo el mundo sabe, los empleados públicos no tenemos derecho a comer, dormir ni ver a nuestras familias.

¡Pero no me lo diga a la cara, cojones! ¡No se aproveche de que me enseñaron a respetar a las personas mayores y no puedo mandarla a la mierda o derramarle el sorbete de limón en la cabeza como estaba deseando hacer! Y no, no quiero que sea hipócrita, me vale con que se quede calladita.

Y además, tener que aguantar los dos días sus "indirectas" (con muchas comillas) sobre que ella era abuela y Señorpadre y mis tíos no. A mi me resbala porque no me gustaban los niños ni cuando yo era uno de ellos, y nunca he "visto" hijos en mi futuro, pero sé que a mi tía le molesta el asunto (Señorpadre sabe cómo pienso y nunca ha dado muestras de que le importe) y pasarse dos días restregándoselo, pues como que no).

Pero, como iba diciendo, si habéis decidido que vais a seguir juntos para que la gente no murmure y eso, llevadlo hasta el final y no os paséis la comida lanzándoos dardos envenenados el uno al otro. No pido que os la paséis dándoos besitos, pero un poco de respeto y buenos modales le daría mejor sabor a nuestra paella.

¿Es o no para ponerse de los nervios?

En la parte divertida del día, estuvieron Nana y Reina, que tenían celos del Keko en plan "nosotras la vimos primero, maldito chucho" y se pasaron la mañana trepando a mi regazo sin consideración alguna. Y el cansancio del pobre Keko al volver a casa, que después de pasarse el día en pie, persiguiendo a las dos perras y siguiéndome en busca de espárragos (con malísimos resultados, maldita sequía...), se dejó caer en su cestita y no levantó la cabeza hasta el día siguiente.

En fin, que aunque parezca mentira, a veces me entran ganas de ser vieja para poder saltarme todas las normas de buenos modales por la cara y ser grosera con la gente sin consecuencias.

Gracias, Dean.


viernes, 14 de marzo de 2014

GRANDES soluciones para pequeños problemas

La vida cotidiana está llena de pequeños problemas. Molestias insignificantes que, como el dolor menstrual, no son mortales pero no hay por qué aguantarlas. Aquí va una pequeña lista:

El café de después de comer. Había dejado de tomarlo por pereza. Más que nada porque tenía una cafetera de acero inoxidable de tres tazas y no me gusta el recalentado. Encima, yo lo tomo normal, y Señorpadre descafeinado. La situación se agravó con la mudanza, pues mi nueva cafetera, aunque tiene la ventaja de ser de aluminio (¡hurra!), era de SEIS tazas. Un día de café bueno y cinco de recalentado era más de lo que mi sibaritismo podía soportar.

Gran solución: he acabado comprándome una cafetera de UNA taza. Un normal para mi y un descafeinado para Señorpadre después de la comida del mediodía le han devuelto la alegría a mi sobremesa.
El mejor invento italiano después de los espaguetis.

La lectura. Entre el trabajo, el chucho, la mudanza y las compras a ella anejas, y que no me siento cómoda leyendo con Señorpadre al lado, me estaba reconcomiendo el no poder leer. La solución ha sido volver a la infancia. Me he comprado una mini-lamparita de lectura:
Y ahora leo en la cama. Ayer por fin, después de casi cuatro meses pude terminar "Los nombres muertos". Al final ha conseguido ser "entretenidillo", sin más. Y nunca le perdonaré lo que le hace a Tolkien. Ahora tengo esperándome el tercero de Códex Alera y el noveno de Bernie Gunther. ¡La vida puede ser maravillosa!

Hago un inciso para que veáis hasta qué punto es difícil ser legal en este asunto de los libros electrónicos. Recuperar la contraseña de mi cuenta en la web de la librería fue fácil. Lo malo es que no recordaba que para descargar y leer los libros recién comprados había que utilizar el Adobe Digital Editions de los cojones. Descargado e instalado el programa, procedí a intentar autorizar mi portátil.

La madre que lo matriculó.

Hasta tres direcciones de correo electrónico me rechazó. Una porque "ya existía otro aparato autorizado con esa cuenta". Por más que le daba a "¡Ya lo sé, tonto del culo, no me acuerdo de mi contraseña!" no había manera de recuperarla. Y luego, me rechazó dos nuevas, una tras otra, por "no existir esa cuenta". Al final, he dejado el portátil sin autorizar, que he descubierto que igual se ven los libros.

Y luego estaba el otro pequeño problema de quitarle el DRM a los libros recién comprados para poder leerlos en mi lector electrónico. Bueno, eso te lo hace Calibre, que Om y sus sagrados cuernos le bendigan (para más información, buscar en google como se "despiojan" los libros).

Lo que toca mucho las narices es que a una persona que quiere comprar le toque hacer tanta faena, cuando si no quisiera pagar lo tendría facilísimo en Ciertas Páginas que No deben ser Nombradas en Voz Alta. Darle a "descargar" y au.

La tarifa de datos del teléfono móvil.

Resulta que la muy cabrona se me evaporaba en dos días a poco que me conectara al twitter. Era muy molesto, porque se ponía a "velocidad tortuga reumática" y no había forma de ver ni una foto ni nada. No me explicaba cómo desaparecía, incluso sin utilizar el teléfono. Pues resulta que manipulando el teléfono descubrí que existe un botoncito que permite desactivarla. Y que también se puede desactivar algo llamado "datos en segundo plano". Seguro que vosotros ya lo sabíais, pero yo no. Y me ha dado una alegría. Ahora la velocidad de mi conexión de datos dura todo el mes.

Y, por fin, para no cansaros mucho que es viernes, otro pequeño pero fastidioso problema: La caca de Keko. Lo he dejado hasta el final para que dejéis de leer si os da asquito.

Básicamente, el problema es que para recogerla utilizaba bolsas viejas de supermercado. Pero las bolsas viejas se acaban, y ahora a los supermercados les ha dado por ponerse peseteros ecologistas (o sea, cobran las bolsas, aunque siguen vendiendo productos envueltos en varios plásticos metidos en bandejas de polipropileno, que no son precisamente el material más ecológico del mundo) y no compensa llevarte una bolsa si no la necesitas de verdad. Los pañuelos de papel a veces se quedan pequeños, y no cierran herméticamente el "regalito", lo que puede hacer que las papeleras apesten (¿qué hacéis aún aquí?). En teoría, existen unas papeleras especiales para echar la caca del perro, donde se pueden conseguir bolsitas de plástico para que puedas recogerla. Pero las bolsitas, o se han gastado y no se han repuesto, o han sido hurtadas o simplemente nunca han estado allí, así que no se puede contar con ellas.

¿Cómo ser entonces un buen ciudadano cuando la cosa está tan difícil? En las tiendas de chinos tienen la solución: tres rollos de mini-bolsas de basura a un euro. Pueden llevarse en el bolsillo, te cabe toda la mano y puede cerrarse para echarla en la primera papelera disponible. Lo que no solucionan es la cara de tonto que se te queda recogiendo la caca de tu perro mientras ves  que alguien se ha dejado otra más grande que tu chucho al lado de la tuya.


Es que me lo traumatizan.

Próximamente, más desbarres. Recordad que cada vez queda menos para el estreno de la cuarta de Juego de Tronos. Id preparando el pesadómetro....

viernes, 13 de diciembre de 2013

Aclimatándonos

Pues aquí seguimos, en la playa. Y así es como están las cosas:

Yo planeaba entrar más pronto a trabajar, ya que estoy más cerca del curro. Iba a entrar a las siete y saldría a las dos y media, y todos seríamos felices y comeríamos a horas decentes. Pero resulta que por las mañanas hace fresquito, y se está muy bien en la cama, y tengo suficiente saldo de horas... Total, que estoy entrando a las ocho y media. Ya madrugaré más cuando llegue el calorcillo.

El Paseo marítimo crea adicción. En serio. Vas a pasear al perro solo hasta la esquina, y cuando te das cuenta casi estás en el pueblo de al lado. Y a cualquier hora te puedes encontrar cosas curiosas, como ciclistas que llevan un casco de minero para circular por la noche (ya sabéis, con la luz en la frente). No me dio tiempo a ver si además llevaba un canario.

En el tiempo que llevo aquí, aún no he leído nada. Mi libro electrónico duerme en el cajón de la mesita. Lo cierto es que siempre me ha dado como cierta vergüenza leer delante de Señorpadre. Él siempre ha considerado leer ficción como una pérdida de tiempo ("¿Por qué no lees libros que enseñen cosas?"), y siento su desaprobación cuando tomo un libro "inútil", así que me acostumbré a leer sin que me vieran. Voy a tener que echarle caradura y sacar el cacharrito a la terraza, que el "mono" está empezando a poder conmigo (anteayer me descubrí mirando con desmesurado interés la composición de las rosquilletas de pipas del Consum).

Keko se ha convertido en un heliotropo. Se pasa la mañana en la terraza, siguiendo la dirección del sol. Yo prefiero pensar que vigila para que no nos sorprendan los piratas.

¡Las diez y media y sereno!

Estoy disfrutando de uno de los grandes placeres de la vida: suficiente presión en el agua. Nunca me había sentido más limpia al salir de la ducha.

Sigo sin internet en casa. Así que solo puedo hacer entradas cortitas para que sepáis que NO ESTOI MUERTA... A ver si pronto tengo tiempo de hablar con alguna operadora para pillar una buena oferta que no incluya teléfono fijo.

Señorpadre está sorprendidísimo de que medio pueblo me conozca y me salude por la calle. En cuatro días me lo veo yendo a la tele a contar momentos embarazosos de mi vida.

Por cierto, Señorpadre está de bastante buen humor. No sé si atribuirlo al aumento de luz solar que recibe o a la buena influencia del Keko. Adoptar a este chucho ha sido una de las mejores ideas de mi vida. Y creo que también es el perro más listo que he tenido nunca.

Hablando de perros, mirad qué cómic más chulo me he encontrado.

Hale, así son las cosas y así se las hemos contado. A ver si la próxima puedo contárosla desde casa.

¡Porfaaaa!

miércoles, 2 de octubre de 2013

"White girl problems"

En las telecomedias y películas ñoñas siempre suelen decir la frase: "Si la vida te da limones, haz limonada", normalmente a cargo de un sabio adulto que seguro que cuando la cámara no mira practica la necrofilia o algo peor, pero yo nunca le he encontrado sentido a la frase. Quiero decir, ¿qué tienen de malo los limones? ¡A mí me gusta el limón! Por eso, cambié los limones por pomelos, ese engendro asqueroso cuyo plantón mutante debería haber sido arrancado y quemado como medida preventiva.

Lo malo es que descuadra la frase, claro. ¿"Haz pomelada"? ¿Qué clase de engendro lingüístico-gastronómico sería ese?

Vale, está confirmado. Necesito unas vacaciones.

El caso es que últimamente estoy bastante agobiada. Esperando la llamada del hospital para la enésima operación de mi padre (esta vez de cirugía estética, hay que operarle un párpado para que le cierre bien un ojo, no os lo perdáis), me estoy tragando todas las llamadas comerciales a los que me sabe mal enviar al infierno porque una es una dama y trabaja con el público y sabe lo que es aguantar malos modos. Y hablando de eso, estoy teniendo una racha en el trabajo con expedientes desaparecidos, papeles perdidos y despistes variados que me están haciendo sentir la tonta del bote. Y encima con compañeras que se ponen "maternales" y cada vez que tardo más de treinta segundos en encontrar algo ya comienzan a preguntarme si necesito ayuda. Me estoy empezando a sentir imbécil y futura despedida.

Ayuda no, lo que necesito son unas vacaciones con George Clooney.

Y ahora resulta que el Keko está malito. Tiene lo que la veterinaria solo puede describir como "una infección" en la piel alrededor del ojo derecho (también un poco en el izquierdo, pero el que da más grima es el derecho. Después de dos días negándomelo, por fin Señorpadre se dio cuenta el lunes de que el perro tenía el ojo "a la virulé", se rascaba mucho y se restregaba por todas partes (aunque hago constar que los dos días eran fin de semana, con lo que tampoco creo que pudiéramos haber arreglado gran cosa). Así estaba Keko el domingo por la mañana:


Así que el lunes en cuanto volví del trabajo y abrió la clínica veterinaria, me llevé al bicho a que lo miraran. Debo decir que este perro es un santo. Se dejó subir a la mesa para examinarlo sin resisitirse, no se quejó ni intentó morder cuando le arrancaron varios pelitos de la zona afectada para estudiarlos, aunque se resistió un poco a que le tomaran muestras con el cristalito para mirar por el microscopio.

-Así a simple vista, esto parece sarna.

-¿QUÉEEE?

-Bueno, no es sarna-sarna, no es contagiosa ni nada. Es una especie de sarna que les sale a los cachorritos inmunodeprimidos.

-¿Pero cómo se puede haber inmunodeprimido? ¡Si vive en casa! 

Vamos, que no es que le tengamos en un corral y nos acordemos de que existe un par de días al mes, el bicho se pasa el día dormitando a los pies de Señorpadre.

-Pues igual cogió una gastroenteritis... voy a analizar esto y luego te llamo. De momento, le voy a poner una inyección para que deje de picarle y no se rasque.

Sigue rascándose, pero parece que ya lo haga con menos ganas.

-¿Pero qué motivos tiene para estar deprimido? - me dice Señorpadre cuando se lo cuento.- ¡Si vive mejor que muchas personas!

-Inmunodeprimido. Significa que tiene las defensas bajas.

-No, si aún tendremos que darle Actimel al chucho...

Total, que en lugar de "dentro de un rato" la veterinaria me llamó al día siguiente, y me dijo que no era lo que ella pensaba, que las muestras no habían reaccionado con ninguno de los compuestos que le había echado para ver qué eran, y que igual era una infección, así que si me pasaba por la tarde por la clínica, me daría una receta de antibióticos.

Así que ya me veis dándole Augmentine infantil al Keko dos veces al día. Me lo recetó en forma de jarabe porque con lo tiquismiquis que es el perrito para aceptar comida de la mano de nadie, igual me iba a costar meterle los dedos en la garganta. Así que en lugar de eso, le meto la pipeta con la dosis cuidadosamente medida. Huele bien, y según los fabricantes sabe a fresa.
No es este, pero os lo pongo porque es la única imagen que he encontrado con pipeta.

Pero hoy se lo he dado por segunda vez, y luego cuando he ido a acariciarle, el muy cabroncete rencoroso me ha huido. No debe gustarle mucho. O igual no me ha perdonado aún que anoche le limpiara el alrededor del ojo con suero y se lo untara con un poquito de mercromina....

Y encima, el lunes tuve otro disgusto. Resulta que estoy superenganchadísima a la serie "Códex Alera" de Jim Butcher, que publica la colección de literatura fantástica de RBA. Cuando me anime a escribir otra entrada de libros, voy a ponerme un poco fan-pesada con ella. Pues a los de RBA no se les ocurre otra cosa que tuitear una entrada de su blog diciendo que cierran la "paraeta". Yo me enteré por este tuit de la gente de Cyberdark:
Mi primera reacción fue quejarme de lo gafe que soy. En cuanto me gusta mucho algo, dejan de emitirlo, publicarlo, el escritor se toma seis años sabáticos (no miro a ningún gordito aficionado al béisbol...) En fin, debe ser la penitencia que se impone a los que no nos gusta la telebasura.

Y luego, resulta que los de RBA publican este tuit. La madre que los parió, en serio:
¿Vosotros creéis que es normal jugar de esa manera con la tendencia al infarto del friki medio? Aunque este suceso puede dar una idea de la paranoia del editor medio. Tener preparada la carta de despedida por si le cierran el chiringuito antes de tiempo... Y luego me llaman a mí pesimista...

En fin, que ya sé que hay gente que lo está pasando muy mal porque no puede pagar la hipoteca y pasan hambre, y que hay quien se compró fincas para especular en PAIs de ciudades turísticas y ahora ha llegado la crisis y están pagando IBI urbano por terrenos que no valen ni para rústicos y lo pasan mal porque no pueden venderlos, y que hay terremotos porque la corteza terrestre tiene aerofagia, y las meadas de los perros huelen mal,  y todas esas cosas, y que mis "problemas de chica blanca privilegiada" pueden parecer una chorrada, pero son mis problemas y me molestan, y este es mi blog, y si una no puede lloriquear en su egoblogokaka, ¿qué le queda?

domingo, 29 de septiembre de 2013

"Cosita III: el retorno"

¡HA VUELTO! ¡"COSITA" ESTABA VIVO Y HA VUELTO!

Pues eso, que la semana pasada, cuando íbamos a aparcar delante de la villa de "Cosita", no pude evitar ver el morro y las patas asomando por la verja. No puede ser, pensé. "Cosita" se ha ido para siempre.

¡Pero era! "Cosita ha vuelto a su villa, más guapo, limpio y esbelto que nunca. Aunque lo de esbelto me parece que le durará poco porque sigue siendo igual de goloso.

Mirad qué guapo está el condenado.



Me hizo gracia que una señora que pasaba por allí se quedó mirándonos mientras le acariciábamos la cabecita y dijo sonriendo: "¡Sí, ha vuelto!" No éramos los únicos que echábamos de menos a Cosita.

Por cierto, creo que Keko le tiene algo de celos, pero Cosita no le da importancia. Después de todo, él nos vio primero.

martes, 24 de septiembre de 2013

Keko el depredador

El Keko ha resultado ser una sorpresa sobre cuatro patas. Además de resultar ser un perrito de raza, resulta que es todo un ligón, que cuando ve una perrita de buen ver se va detrás de ella sin atender a razones. Ya se ha llevado un par de mordiscos por parte de las acosadas en cuestión. También tiene una molesta afición a perseguir camionetas de reparto y ciclistas. Y de vez en cuando, sale corriendo a toda velocidad sin ningún motivo en especial.

Bien, el viernes pasado le llevé a vacunar contra la rabia y a que le pusieran el chip de identificación. No veáis qué repeluco la cánula con la que les ponen el chip. Se me pusieron los pelos de punta, pero él no se quejó, así que supongo que no le haría mucho daño. Así que ya tengo al chucho vacunado, documentado y en cuanto llegue la carta de Riva tengo que censarlo en el Ayuntamiento.

Y esta tarde le he llevado a dar una vuelta por el Clot, para que corriera a gusto, y mirad lo que ha pasado. Señorpadre está la mar de contento con su pequeño depredador. Un día de estos voy a rodar una sit-com con ellos. Mientras tanto, disfrutad de un ratonero cazando.

.-


lunes, 26 de agosto de 2013

Dramas del Primer Mundo y descubrimientos.

Lectores, mi listófono ha muerto.

Bueno, en realidad no ha muerto. Solo se le ha agrietado la pantalla táctil y he tenido que llevarle a reparar. Estoy con un tontófono hasta que me lo reparen. Y encima esta reparación no me entra en garantía. Treinta y tantos lerus del ala.

Snif. En cuanto lo recupere, pienso desinstalar los angrybirds de los cojones y no volver a jugarlos en la vida. Que si intenté abrir el listófono para sacar la batería, con el consiguiente estropicio de la pantalla, fue porque me lo habían "colgado" y no había forma de apagarlo apretando el botón de apagar/encender.

En fin, que ahora estoy sin poder tuitear en el baño. No puedo contaros cosas interesantes, como la tormenta de esta noche, ni mandaros una foto de las nubes sobre el mar. En fin, igual cuando me lo devuelvan ya me he desintoxicado y no tuiteo tanto (o igual no...)

Y ahora viene lo del "descubrimiento".

Pues ahora resulta que el Keko no es un chucho, sino un perrito de raza.

En realidad, da igual, lo adopté pensando que era un chucho, porque su tamaño y lo que decía en la web de la protectora de su carácter me parecieron apropiados para meterlo en casa.

Pero el sábado, Señorpadre se lo llevó a coger higos con él. Y mientras Señorpadre cogía higos y el Keko olfateaba por el huerto, pasó un señor paseando a su perro y le preguntó si eso era un bodeguero andaluz.

Señorpadre contestó que no tenía ni idea, y en cuanto llegaron a casa, me lo contó, lo busqué en google y aparecí en esta página. No me digáis que el perrito que sale en la foto no podría ser un hermano mayor y más gordito del Keko.

Sobre las características... Bueno, el instinto cazador lo tiene. Vedlo aquí acosando ardillas:





Y aquí podéis ver una pequeña muestra de su "esprint" en la caza de palomas.


Y sobre su temperamento... bueno, no puedo decir que sea especialmente valiente, pero creo que eso se debe a su misterioso pasado. En cuanto Señorpadre hace un movimiento brusco, o simplemente coge el bastón, el Keko se encoge como si alguien fuera a pegarle (se ve que se llevó más de un bastonazo). Lo de "limpio" puedo asegurarlo, y lo de ser atento con los niños tampoco lo he probado, aunque cuando los del parque le acosan, se deja acariciar sin enseñarles los dientes ni nada. Aunque algunos se lo merecen, como aquellos pequeños delincuentes juveniles que intentaron hacerle tirar de un patinete.

Ahora el misterio, que supongo que nunca resolveré es cómo llegó un perro autóctono de las bodegas andaluzas a Benicassim, más de 800 kilómetros de distancia, porque hasta la fecha no he visto ninguno en las tiendas de animales de por aquí. ¿Vendría con algún feriante, perroflauta o turista que lo perdió o lo abandonó? ¿Decidió vivir aventuras y se escapó de la bodega? Me temo que nunca lo sabré.

jueves, 15 de agosto de 2013

Un mes con Keko

Parece mentira que ya haga más de un mes que nos dieran aquella cosita pierde-pelo a la que hubo que meter en brazos en el ascensor y que huía cuando pasabas a tu lado mientras comía.

Llevé a Keko a la veterinaria, y como no sabemos nada de su pasado, decidió comenzar desde el principio, como si fuera un cachorro. Así que lo pesó, le tomó la temperatura, le palpó y le auscultó, y llegó a la conclusión de que a) el bicho tenía pulgas (no culpo a su anterior poseedora, igual le quité el efecto al collar antipulgas cuando le lavé), b) la graciosa manchita blanca de su hocico es una cicatriz, posiblemente de un mordisco (observaciones posteriores han revelado también cicatrices dentro de las orejas, no sé si no puede levantarlas del todo por eso), y c) aparte de eso es un perrito completamente sano.

De modo que procedió a venderme un collar antipulgas nuevo y a darle al Keko la pastilla para desparasitarle también por dentro.

Bueno, a darle...

Intentó el viejo truco de envolver la pastilla en una loncha de jamón york, pero el Keko es desconfiado por naturaleza con la comida que le ofrecen los humanos (en cambio, es capaz de comerse cualquier cochinada putrefacta que encuentra por el suelo, me paso los paseos quitándoselas de la boca), así que la rechazó y hubo que utilizar el no menos viejo truco de metérsela a la fuerza en la garganta y cerrarle la boca hasta que se la tragó.
¡Pastis a mi! ¿Me tomáis por Pocholo?
También me advirtió que tuviera cuidado con sacarlo a la calle, que me podía pillar el parvovirus. Ahí ya me asusté, porque una de mis perras lo tuvo una vez y lo pasamos fatal hasta que se curó. Le pregunté si hay epidemia y me dijo que epidemia no, que en mi santa ciudad el parvo es endémico. Que si no tenía más remedio que sacarle, que evitara ciertas horas y lugares, para que no se contagiara de leishmania ni de parvo.

Glups y reglups.

Bueno, el peligro ha pasado. Ahora al Keko solo le falta la antirrábica (se la pondré después del verano), el pasaporte y el chip.

Al principio le temía al maletero del coche, pero en cuanto comprendió (al segundo viaje) que cada vez que le metemos allí es para llevarle a hacer cosas divertidas, como perseguir palomas por el Termet, no solo le ha perdido el miedo, sino que se mete dentro de un salto. Está hecho todo un depredador. El primer día que le llevamos al Termet no dejó de perseguir palomas. El día que le llevamos al Clot, se tiró de cabeza detrás de una rata de agua y por poco no salta al río.

¡Un roedor!

¡¿Dónde se ha metido la maldita rata?!

¡Sal de ahí, cobarde!
Por su forma de correr, seguro que uno de sus antepasados fue un galgo. O quizás un guepardo.

Es increíblemente testarudo. Uno de los días en que le llevamos al Termet hubo un incidente con una ardilla especialmente maligna. Os lo explico fotograma a fotograma. Si forzáis mucho la vista, distinguiréis en este tronco un bultito que en realidad es una ardilla:


El Keko también la vio.


Y la ardilla le vio a él, y no se le ocurrió otra cosa que bajar por el tronco hasta cerca de él y volver a subir lanzando chilliditos. Repitió esto varias veces, para gran cabreo del Keko.


Finalmente, el roedor se decidió a saltar del tronco ante las narices del Keko,  y se fue corriendo al pino de al lado perseguida por un furioso ratonero que casi le acierta un mordisco en la cola. Pero la maldita roedora corrió más que él y le dejó con esta carita de frustrado:


Su instinto depredador ha hecho que Señorpadre le mire con mejores ojos que al principio, aunque sigue teniendo celos de que el perro me prefiera a mí (excepto a la hora de las comidas), y me acusa a mí de preferir al perro. Un día llegó a soltarle a mi tía que desde que paseo al perro, ya no le paseo a él. Como si yo le hubiera prohibido de alguna forma venir a pasear con nosotros... El dicho es cierto, chicas. Tengas hijos o no, acabarás convertida en la madre de alguien. Y cuanto mayor, más malcriado e insoportable.

Bueno, por dónde íbamos... ah, sí. Una de las cosas que a Señorpadre no le gustan del Keko es que se tome la expresión "ser un perro" tan al pie de la letra:

Vida de perros, lo llaman.
Últimamente estoy empezando a enseñarle a jugar a la pelota. Lo intenté con la pelota preferida de Nana, que rebota y le cabe perfectamente en la boca, pero le pillé mordiéndola y destrozándola, así que he cambiado de pelota. Ahora jugamos con una que hace ruiditos al apretarla, y parece que le gusta más. Va a buscarla cuando se la lanzo, y vuelve con ella, aunque llega un momento en que deja de encontrarle la gracia al juego y se mete en su rinconcito.

Por otra parte, su conducta con los perros es bastante rara, supongo que tuvo alguna mala experiencia. Tira de la cadena para que le deje acercarse a cualquier perrito, pero luego se queda rígido y no responde cuando el otro intenta trabar amistad. Le llevé al parque de perros a ver si suelto se comportaba con más normalidad y se quedó a mi lado mientras los otros jugaban. Eso sí, ver a otro perro es la única forma de que ladre. Ni cuando llego a casa, ni cuando oye un ruido extraño, ni cuando quiere que le saque a pasear, ladra. Mi hipótesis es que tuvo alguna mala experiencia por ladrar y no quiere arriesgarse.

También es un poco cobardica. El otro día me lo llevé a coger agua a Eslida, a una fuente en lo alto de la montaña. Como el terreno está un poco seco, resbalé con la gravilla al bajar las escaleras. Las garrafas de agua salieron volando, y él salió corriendo en lugar de acercarse a mi a ver qué me había pasado. Menuda manera de tratar a su jefa de la manada.

Eso sí, luego posa muy épicamente para las fotos:

¡¡Es el ciclo sin fiiiiiinnnnn!!

Bueno, a ver si pronto hago una entrada de libros y de noticias sobre Juego de Tronos, que están medio revolucionados contratando niños actores...

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