Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta humor. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de marzo de 2019

Mi Ferrari y otras gloriosas hazañas deportivas

La vida sana es fácil cuando te la ponen fácil.

En mis anteriores domicilios, ir en bicicleta era para valientes. Solo en los últimos tiempos se están tomando en serio los ayuntamientos hacer carriles bici o habilitar calles para que se pueda ir en bici sin la congoja de temer que un coche se te lleve por delante. Pero en Benicasim tengo el carril bici al lado de casa. Así que decidí aprovecharlo.

Mi bici de montaña era un ejemplar baratillo del Decathlon. En uno de los paseos, perdí un pedal. Y las marchas no entraban más que a golpes. Así que, ya que Señorpadre no puede ir en bici, me apropié de la suya.

Craso error. La bici de Señorpadre va como la seda, y las marchas entran con solo rozar el cambio, pero tiene un gran inconveniente.

La barra del cuadro.

No es fácil montarte en una bici cuando tienes que levantar la pierna cual bailarina de can-can para poder poner el culo en el asiento (el cual por cierto, te acaba adormeciendo la rabadilla y alrededores en cuanto llevas media hora montada, a pesar del sillín de gel). Y si encima, la barra te impide poner bien los pies en el suelo en caso de necesidad, pues el accidente está casi asegurado.

Después de tres tortazos bastante humillantes, decidí que quería una bici nueva.

Y ya, puestos, que quería una bici eléctrica.

Así que, tras arduas labores de investigación en internet y varias docenas de viajes a la tienda, acabe gastándome la extra de Navidad en mi Ferrari (iba a llamarla Merche, pero no es alemana):



En realidad, la mía es color crema, pero aparte de eso es exactamente igual.

No es fácil explicar cómo funciona una bici eléctrica, hay que probrarla. No os creáis que es como una moto. Se pedalea igual que en cualquier otra bici, solo que de vez en cuando el motor te ayuda. Una buena combinación de marchas y potencia de motor te hace el pedaleo mucho más fácil.

Según el fabricante, tiene una autonomía de 80 km sin forzarla mucho. No lo he comprobado aún. Yo la cargo todos los domingos para tenerla en forma para el lunes, supongo que este verano cuando le dé más caña tendré que cargarla más a menudo.

Ventajas, pues un montón. De momento, me siento más segura con ella que con la de montaña. El motor te ayuda a arrancar con más facilidad cuando has tenido que pararte en un semáforo. Y el hecho de que sea una bici de paseo, con la barra baja, facilita los frenazos en seco. Al ser más pesada, también es más estable y no me da tanto miedo coger una curva cerrada. El asiento es más ancho y no se clava en sitios delicados (ejem), aunque me temo que es tan duro como el de la otra (voy a tener que comprarme un asiento de gel para esta, que el de la otra lo he intentado y es demasiado pequeño). Y no tiene botellero para los paseos largos, creo que tendré que llevar la botella de agua en la bolsa de manillar.

Y, claro, tiene un inconveniente muy gordo: ¡crea adicción! Ya me lo advirtió el vendedor, y es cierto. Ahora no solo voy y vuelvo del trabajo en ella, sino también de las clases de inglés. Y al salir, en lugar de volver directamente a casa me doy un paseo de media hora. ¿Cómo he podido vivir sin ella?

Pero también os iba a hablar de otras hazañas deportivas. Porque resulta que el pasado verano me apunté a clases de taichi en el polideportivo municipal. Desgraciadamente, fui la única, así que acabé en clase de yoga.

Y resulta que le he cogido afición. Creía que iba a ser algo más tranquilo, pero el "saludo al sol" al estilo de mi profe es lo más parecido a un entrenamieno de los marines que he visto fuera de una película. Toda una combinación de pinzas, planchas, cobras, perros boca abajo y guerreros que hacen que te corra la gotita de sudor por la sien en pleno invierno. Y eso es solo el calentamiento.



El yoga consiste más que nada en estiramientos y en ejercicios de fuerza con tu propio peso, solo que los nombres de los ejercicios se dicen en hindú. Se le da mucha importancia a coordinar el ritmo de los movimientos con el de la respiración, y por suerte al final suele haber diez minutos de relajación. Al día siguiente, tienes agujetas, pero se puede vivir con ellas (no como con las agujetas del GAP, que me hacían desear no tener músculos).

No se me dan nada bien las posturas de equilibrio, y algunas de flexibilidad aún me cuestan, pero teniendo en cuenta que soy una señora mayor con sobrepeso y poca práctica, creo que no lo estoy haciendo nada mal. Y encima me divierto. Y no hago siesta. Y como hay tanta postura boca abajo, tengo que comer pronto y ligero, así que todo son ventajas.

No me voy a volver cachas de aquí al verano, pero que me quiten lo bailao.

PD: Nunca creí que diría esto, pero... ¡Que le den a "Juego de Tronos"! ¡Este año se estrena "Buenos Presagios"! ¡El fin del mundo se acerca! ¡El próximo sábado a la hora del té! ¡Non compredes Betamaqs!

 

martes, 5 de febrero de 2019

Lo que hice estas vacaciones (un fanfic de Mundodisco)

No sé si os he contado que hace unos años me apunté a clases de inglés en la Escuela Municipal de Idiomas. No hacen examen ni dan título oficial, pero me lo paso bien, hago un poco de vida social con menores de ochenta años y me da puntos para el trabajo. Y, bueno, sí, además aprendo un poco de inglés. Cuando salga "Vientos de invierno" ya tendré el nivel suficiente para entenderlo sin tener que esperar dos años más a la traducción. O igual tengo ya cataratas y tengo que pedirle a alguien que me lo lea...

El caso es que ahora ¡por fin! estamos estudiando el pasado. Y de deberes teníamos que escribir una redacción sobre nuestras vacaciones. Lamentablemente, mis vacaciones son muy aburridas. Básicamente: "me levanté tarde, le puse los colirios a Señorpadre, paseé a Keko, me puse a hacer cosas domésticas, comí, hice la siesta, volví a pasear a Keko, volví a ponerle colirios a Señorpadre,  hice la cena y me fui a dormir". A mi me gustan, pero a mis lectores creo que no tanto.

Así, que, como la profe dijo que podíamos echarle imaginación, pues... lo he hecho. He escrito un fanfic en el que me voy de vacaciones a la fantabulosa Ankh-Morpork.

Pido disculpas "de hantebraso" por todos los crímenes cometidos contra la ortografía y la gramática. Y ya advertidos, os dejo mi obra maestra (acabo de enviársela a la profe por correo electrónico, así que ya no hay vuelta atrás): "WHAT I DID LAST HOLLIDAYS" (¡¡¡CON MIL ELEFANTES!!!)

jueves, 7 de diciembre de 2017

Siniestra Navidad a todos

Debería haber escrito esta entrada hace un mes y pico, pero fue precisamente ayer cuando topé con esta anécdota y me apeteció resucitar este blog.

Todo empezó cuando husmeaba en Twitter. A un tuitero que sigo le hizo gracia que hubiera gente que comentara "Qué lindo 💕💕 " en un vídeo de este poema (el vídeo del que hablaba está desactivado, pero he encontrado otro):



Poco después, otro tuitero le contó que en México hay una canción con un argumento muy parecido. Se llama "Bodas negras":


Y ahí es donde me llevé la gran sorpresa. Porque la primera estrofa de "Bodas Negras" (luego las canciones ya no se parecen en nada), es nada menos que la primera de "Rascayú":


Desconozco que canción se compuso primero, aunque supongo que sería la mexicana. Es más habitual hacer una parodia de algo serio que al revés. Lo cual me llevó a investigar y... ¡Sorpresa! Resulta que la autoría de la canción original es un lío de padre y muy señor mío. Y encima, parece estar basado en hechos reales. Leed, leed.

Pos eso. Que paséis unas siniestras navidades y que Papa Puerco os traiga muchos embutidos (o su equivalente vegetariano, en su caso).

lunes, 2 de enero de 2017

Mami siempre tiene razón.

Podría ponerme a hacer propósitos, plantearme retos y todas esas cosas que hace todo el mundo, pero el reto Mundodisco del año pasado fue un fracaso, no he podido pasar de "Pirómides", imaginaos. Así que sin retos, sin propósitos, a mi bola, a ver qué sale.

El año pasado tampoco me fue tan mal. No leí tanto como en los viejos tiempos, pero conseguí recuperar algo mi ritmo. Tengo batallitas que contaros sobre un trastero gigante, y Keko sigue sano, fuerte, tan espabilado como siempre y más obseso sexual que nunca (lo sé, lo sé, debería castrarle, pero tratad de convencer a Señorpadre).

Y para felicitar el Año Nuevo (en España es legal hasta el día de San Antonio), aquí os dejo las predicciones astrológicas de la revista de las farmacias. Hace siempre caso a vuestras madres, niñas, niños y demás.




¡Feliz Año Nuevo! Os dejo otro regalito en honor al invierno.


lunes, 12 de septiembre de 2016

Tiempos modenn-nos

Capítulo Primero.

Hace mucho, mucho tiempo, me robaron una bici.

Naturalmente, fui a la policía. No os equivoquéis, no es que pretendiera que todo el cuerpo se movilizara en plan CSI para buscar una vieja bici de paseo plegable. Era más un "si os la encontráis por la calle, que sepáis que es mía".

El policía que me atendió tenía un enorme ordenador encima de la mesa. Era a principios de los noventa, así que era uno de esos cacharros con el monitor tipo tele. El logo de "güindous" daba vueltas hipnóticamente en la pantalla.

Más o menos así.

El policía sacó su Olivetti, puso dos hojas de papel con una de calco entre las dos y tecleando metódicamente con los dos dedos índice, me tomó la declaración.

Capítulo segundo

Hace unos ocho o nueve años, Castellón decidió por fin implantar el DNI electrónico que ya se venía haciendo en casi toda España. Tras dos días de curso intensivo (o sea, dos chicas de Madrid que vinieron a enseñarnos y que además venían con las uñas preparadas por si alguno de nosotros cometía la inmensa maldad de decirles una palabra en "nuestro dialecto" en lugar de hablarles en "el idioma del Imperio") se consideró que ya estábamos lo bastante preparados para comenzar.

El primer día, llovió. Hubo una avería en la red, e Internet estuvo desaparecido en combate casi toda la mañana. No hubo forma de hacer más de tres o cuatro carnets ese día, para comprensible cabreo de los ciudadanos, recochineo de la prensa local y agobio de los trabajadores de la Oficina de Documentación.

Durante cuatro meses, aguantamos caídas del servidor, cortes de luz, fallos en el aire acondicionado, problemas con el servicio de cita previa... la Alta Tecnología en todo su esplendor. Me han dicho que ahora mismo, el servicio funciona relativamente bien, el Gran Om (cuernos sagrados) sea loado. Espero que los operadores del servicio de Cita Previa ya se hayan enterado de que Castellón no es un pueblo de Castilla La Mancha.

Capítulo tercero

El Gobierno español ha decidido ser moderno. Y preocuparse por el medio ambiente (¿o era por el ambiente entero?). ¡El papel va a desaparecer de la Administración Pública! ¡Albricias! ¡Todo va a gestionarse electrónicamente! Administraciones locales, tenéis hasta octubre de 2016 para implantarlo.

Mi Ayuntamiento se puso a ello en junio de 2016. Comenzaron por los registros de entrada y salida.

En julio, con media plantilla de vacaciones, vino una chica a explicarnos lo maravilloso que es el programa Gestiona y cómo funciona y las posibilidades que tiene...

Una mañana, explicó las maravillas del programa en general. La mañana siguiente, las maravillas del programa de órganos colegiados. Y prometió volver en septiembre para explicar el resto.

Solo dos Ayuntamientos en este santo país tienen la aplicación de órganos colegiados de Gestiona. Ibiza y el mío. Somos algo así como beta-testers. O como yo prefiero decir...

¡Hola, soy una auxiliar interina de la Administración Local y estoy muy loca!

Bien, el programa es tan- tan nuevo y moderno que ni la encargada de enseñarnos como funciona sabía cómo hacerlo. Hemos tenido que aprenderlo todo sobre la marcha, improvisando, cagándola, y buscando atajos para hacer cosas que en realidad son muy fáciles... si te enseñan cómo.

Pero el problema es que instalar un programa en un ordenador es fácil, pero instalarlo dentro de la cabeza del usuario no tanto. Hay personas en este ayuntamiento que son como el policía del primer capítulo. Ya les costó bastante pasar de la Olivetti Línea 98 al ordenador, como para ahora hacerles pasar de los expedientes "reales" (las carpetillas de cartulina de colores), a los expedientes "virtuales", que ni siquiera están en su propio ordenador sino en una éterea nube.

Nunca te olvidaremos. Snif.

Cuesta cambiar radicalmente la forma de trabajar. Cuesta deshacerse de las pequeñas trampas tipo: "ahora no podemos redactar el informe, ya lo haremos el día de la reunión". O "mierda, he cometido un error y me he dado cuenta después de firmar, rompo el documento y hacemos uno nuevo". Cuesta quitarse de encima el estilo de trabajo ibérico y convertirnos en malditos alemanes.

Falta preparación, falta tomarse la molestia de probar si las cosas funcionan, y cómo lo hacen, antes de obligar a implantarlas en todo un país. Se necesitan más de cuatro días para conseguir que a una persona se le borren de la cabeza cuarenta años de experiencia y comience a pensar de una manera completamente nueva. Y los ciudadanos no tienen tanta paciencia.

Porque esa es otra: los ciudadanos. A partir del uno de octubre, va a entrar en vigor la sede electrónica. Los sábados dejarán de ser días hábiles para presentar instancias (tampoco es que viniera tanta gente), pero eso no es lo peor. En un país donde la Internet "urbana" va como el culo, y la rural no llega ni a eso, decidle a una señora que tiene que tener un certificado digital (o más marciano aún, un DNI electrónico) para quejarse a su ayuntamiento de que del solar de su vecino salen ratas como conejos.

En fin, que no sé si este plan de convertirnos en alemanes por narices va a funcionar, pero mirémoslo por el lado bueno: seguro que en el proceso surgen muchas anécdotas que podré contaros. De momento, ya he tenido un par de encontronazos con políticos.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Brujería, brujería...

Me temo que no voy a conseguir el objetivo de leerme todo Mundodisco este año. Ya es Agosto y acabo de terminar "Brujerías", que era el sexto libro. Culpa de Mundobola y sus obligaciones. Pero bueno, si no es este año ya será el siguiente.

Al grano, como diría un dermatólogo. "Brujerías" (Wyrd Sisters en el original) es el sexto libro de la serie Mundodisco, y hay debate sobre si es el primero o el segundo de la serie de las Brujas. Yo opino que es el primero, ya que en "Ritos iguales" aparecía Yaya Ceravieja pero no las demás, aunque el resto del mundo parece pensar que es el segundo.



La novela se publicó en 1988 en Inglaterra, y en 1992 en España, en la colección Gran Fantasy de Martínez Roca. Hay algunos gazapos del tipo confundir a una bruja con otra en los diálogos, y una falta ortográfica que me hizo doler los ojos (un "a" donde debería haber ido un "ha"), pero aparte de eso no había muchas protestas por erratas en los foros, que yo recuerde.

"Brujerías" es una parodia de "la obra escocesa", de "Hamlet" y de las leyendas tradicionales sobre príncipes que regresan para reclamar el trono de sus padres. Y también trata sobre la propaganda, la "cabezología", cómo volver loco a un cocinero, y lo afortunado que es el Puercoespín entre todos los animales.

La gente suele atribuirle a Martin la manía de matar personajes a diestro y siniestro. Creo que en número de muertos, Pratchett gana de largo. Y además, con Pratchett estar muerto no significa quedarte sin diálogo:
—¿Cómo sabré cuál es mi destino?
—Tengo entendido que estas cosas se revelan tarde o temprano.
—¿Nadie podrá verme?
—Oh, sí, los que tengan poderes psíquicos, los parientes cercanos. Y los gatos, claro.
—Detesto los gatos.
El rostro de la Muerte se tensó un poco más, y sus órbitas oculares se tornaron rojas, sugiriendo que la muerte era demasiado buena para los que odiaban a los gatos.
A partir de aquí, spoilers. Desde el 92 ya podríais haberla leído, pero los miembros de la Legión Extranjera Klachtiana sabemos cómo funciona el entrenamiento.


Este diálogo es de LA MUERTE (cómo no) con Verence, difunto rey de Lancre  Verence acaba de ser asesinado por su malvado primo, el duque Felmet, azuzado por su no menos malvada esposa (la de Felmet, la de Verence descubrimos más tarde que murió de parto). Un leal guardia se lleva al príncipe heredero para ponerlo a salvo, y perseguido por los soldados de Felmet, acaba muriendo, después de dejar al bebé en brazos de Yaya Ceravieja, que acababa de terminar el Aquelarre con sus otras dos compañeras.

Las brujas del Aquelarre son tres: Yaya Ceravieja, a la que ya conocemos de "Ritos iguales": práctica, poderosa y seria. Tata Ogg, casi igual de poderosa y también muy práctica, pero juerguista, promiscua y demasiado aficionada a cantar Cierta Canción.



Aquí podéis ver el contraste de caracteres entre las dos brujas mayores:



(De paso, es un ejemplo de gazapo de los que os hablaba. La segunda frase es evidentemente de Yaya. Cristina se debió hacer un lío con los nombres de las brujas).

Y Magrat Ajostiernos, la más joven. Una bruja "New age" llena de ilusión y buenas intenciones,
De Magrat, lo mejor que se podía decir era que se trataba de una mujer decentemente vulgar, plana como una tabla de planchar con dos guisantes bajo el forro, aunque tuviera la cabeza demasiado llena de fantasías.

Magrat fue adiestrada por la Abuela Whemper, una bruja experimentadora. ¿Que qué es una bruja experimentadora? Pues esto:


Para proteger al niño, las brujas se lo entregan a una pareja de actores de un teatro ambulante. Y para cumplir con el tópico, le conceden tres dones. Solo que como Yaya, Tata y Magrat no son Flora, Fauna y Primavera, sus dones no son como los de las demás. En lugar de belleza, sabiduría y felicidad, razonan que, ya que el dinero no lo es todo, si sale a su padre ya será guapo y la sabiduría la tendrá que aprender él solo, es mejor que haga amigos con facilidad, que tenga una memoria estupenda y que siempre sea quien cree ser. Lo cual le acaba convirtiendo en el mejor actor de su compañía y prácticamente del Mundodisco.

Pero mientras tanto, el pequeño reino de Lancre está en problemas. Porque Felmet y señora odian el reino. Y de paso quieren destruir a las brujas. Pero esto choca con la oposición de los habitantes, que tienen buenos motivos para tenerles aprecio a sus brujas:



Así que hay que recurrir a la propaganda. Y Felmet y señora comienzan una campaña de desprestigio contra las Brujas, aconsejadas por el bufón de la Corte, un tipo bajito con cara triste que se ha enamorado de Magrat, el pobre.

Paralelamente, al difunto rey Verence el no tener cuerpo le ha vuelto más listo de lo que era en vida. Y se le ocurre secuestrar al gato de Tata Ogg para atraer una bruja al castillo y conseguir su ayuda para vengarse de sus asesinos (en este libro, el gato de Tata se llama Mandón, posteriormente su nombre inglés (Greebo) se quedaría sin traducir). Además, se ha dedicado a echar demasiada sal en la comida de Felmet y ha hecho amistad con los demás fantasmas del castillo (hay hasta un hombre del Paleolítico paseándose por allí)

El plan surte efecto, y tras una divertidísima escena en la que los duques intentan asustar a Tata amenazándola con la tortura, la bruja es rescatada por sus dos amigas y vuelve a su casa llevando una piedra en el bolsillo a la cual van "agarrados" el fantasma de Verence y un montón más que se apuntan a la fiesta y se dedican a pasearse por la casa de Tata haciendo lo mismo que hacían en el castillo.

Como la gente de Lancre se comienza a creer la propaganda de los duques y osan perderle el respeto a las brujas, éstas deciden meterse en política. 


Así que hacen un hechizo para que el tiempo avance 15 años (es fácil hacer un hechizo antes de que cante el gallo si tienes una docena de hijos y tres o cuatro docenas de nietos, y sabes dónde viven todos los gallos...) y el príncipe heredero, que se llama Tomjon y es muy feliz siendo actor, vuelva a Lancre a reclamar su trono. Lo malo es que la compañía de los padres adoptivos del chico se acaba de instalar en Ankh-Morpork y se están construyendo un teatro. Por ese motivo, aceptan la bien pagada oferta del duque Felmet para escribir e interpretar una obra de teatro que trata de lo bueno que es Felmet, lo malas que son las brujas y lo cabroncete que era el difunto Verence.

El lío está servido. Sobre todo si el equivalente a Shakespeare en el Mundodisco es Hwel, un Enano que se escapó de la mina para irse con la compañía de teatro, y que no para de tener inspiraciones de todas clases.



Naturalmente, el estreno funciona fatal: las Brujas y el fantasma de Verence interfieren con los actores, Muerte tiene que interpretarse a si mismo porque acaba de "segar" al actor que le interpetaba, Felmet enloquece definitivamente y trata de matar a todo el mundo con un puñal trucado de los que se usan en el teatro. Y todo para que al final el joven heredero no acepte el trono porque quiere seguir siendo actor.

Menos mal que las brujas siempre tienen solución para todo. Y resulta que el bufón es el hermano mayor del joven Tomjon. Así que le coronan a él.

Después de todo, ¿quién va a enterarse de que sí, son hermanos de padre, pero el susodicho padre no era el difunto Verence? La realeza tiene que empezar por alguna parte, ¿no?

Para terminar, unos breves apuntes sobre la teología de Mundodisco:





Para comprender toda religión es imprescindible saber que a los Dioses les divierte ver a las niñas saltando a la comba con alambres de púas, juegan a cosas que no son el ajedrez con los destinos de los mortales y los tronos de los Reyes. Es importante recordar que siempre hacen trampas, del principio al final.
En resumen, una buena novela del Mundodisco. Todavía es más parodia que sátira, y si no conoces al menos un poco el original no pillas los chistes (ese Felmet mirando al precipicio y murmurando sobre que los árboles le tienen manía...), pero ¿quién no conoce algo de Shakespeare aunque sea por haber visto un trozo de una película por la tele? Las tres brujas son de los mejores personajes del autor (no lo he mencionado en el resumen, pero solo por la escena de la invocación del demonio en el lavadero, este libro es oro puro).



Mirad, por si no conocíais nada de ese tal Shakespeare, os dejo un regalito. Para que os alegréis la vista y el oído:





Bien, el próximo libro en la lista es "Pirómides". Es uno de los pocos que no está integrado en ninguna serie, y creo que no es demasiado popular entre los kevins, pero a mi me gusta. Os dejo la contraportada y una muestra de los legendarios textos de solapa, lamentablemente desaparecidos en las nuevas ediciones:


Actualmente, el texto de contraportada es esto:
Un nuevo miembro de la hermandad de asesinos hereda el reino de Djelibeyi, conocido por sus monumentales pirámides y el glorioso hecho de que dentro de sus fronteras nada ha cambiado en 1.500 años. Sin embargo, el nuevo monarca no está dispuesto a que las cosas sigan igual...
Definitivamente, no hay color.

Bueno, gente. Hasta la próxima entrada. Sed buenos.

martes, 7 de abril de 2015

Desventuras pascueras

He pasado un invierno cómodo y calentito durmiendo con un nórdico. Quede claro que al hablar de "nórdico" no me refiero a esto:



Ni tampoco a lo que estáis pensando, pedazo de pervertidos (más quisiera yo...). Me refiero a uno de esos edredones gruesos pero ligeros, de plumas o microfibra metidos en una funda. Y así, sin sábana ni nada, se estiran encima de la cama y te quedas la mar de cómoda.

Bien, el caso es que ha llegado la primavera y el edredón nórdico comienza a pesar. ¿Qué hacer con él? Lavarlo y guardarlo.

Primer problema: no cabe en la lavadora. Bueno, caber lo que se dice caber, sí que cabe, pero a presión. Y así no hay forma de que salga limpio.

Así que mi tía me sugirió que en lugar de lavarlo, lo dejara airearse en el tendedero. Y como en mis apartamentos no hay tendedero en el tejado, me tocó utilizar el de la cocina.

Abro la ventana, preparo las pinzas, saco el armatoste, lo pongo en un hilo, le pongo cuatro pinzas...

Y un soplo de viento arranca las pinzas y manda el edredón planeando no muy grácilmente al apartamento de abajo.

Donde, como es temporada baja, aún no hay inquilinos.

Imaginad mi grito en plan héroe de película de acción que acaba de descubrir que los malos han raptado a su chica, matado a su perro y quemado su Biblia.

¿Qué puede hacer una dama en estas circunstancias? Pues pedirle a su señor padre que le fabrique un anzuelo para pescar al edredón fugitivo.

Así que armada con el susodicho anzuelo atado a un grueso cordón, procedí a intentar la pesca.

Pero el mismo viento que había lanzado el edredón al tendedero de abajo, arrastraba el anzuelo de tal forma que no podía enganchar al fugitivo. A estas alturas el plan no era tanto pescarlo como echarlo al suelo y recogerlo de allí.

En efecto, tras sacudir varias veces los hilos, conseguí hacer caer el edredón... al tendedero del piso inferior. ¿Creíais que iba a ser tan fácil?

Así que solté más hilo. Tanto, que hilo y anzuelo cayeron... y quedaron enganchados en el tendedero de la primera planta.

¡Pero no hay que hacer dramas de cualquier cosa? Señorpadre construyó otro "pescaedredones", esta vez con un contrapeso para que no volara con tanta facilidad.

Viendo que no podía pescar el edredón por más que lo intenté, ya que cuantos más tirones le daba al susodicho y a los hilos del tendedero, más se enredaba, intenté al menos pescar el otro hilo con su anzuelo.

Lo cual fue advertido por la habitante del apartamento de la primera planta, que amablemente se ofreció a devolvérmelo. Aunque no pudo estirarse lo suficiente como para capturar al edredón rebelde de un tirón.

Mientras tanto, Señorpadre había conseguido que el edredón se desenredara, y estaba como tendido, aunque en tendedero ajeno. El posterior nuevo intento de recuperación terminó con el edredón hecho un gurruño en el tendedero de la primera planta, cuya dueña o se había ido a la playa o se había cansado de mi y no volvió a abrir la puerta, así que decidí insistir algo más tarde.

Y entonces, una milagrosa ráfaga de viento arrojó al rebelde al suelo, de donde logré recuperarlo sano y salvo aunque un poco arenoso. Lo tendí con tropecientas pinzas para que no volviera a fugarse y allí se quedó hasta el día siguiente. Actualmente reside en el canapé de mi cama, cómodamente embolsado. Si escapa de allí, le llamaré McGyver.

Eso ocurrió el domingo. Ayer, último día de mis vacaciones, decidimos dar un paseo con Keko por una playa cercana donde permiten perros.

Todo iba bien, Keko correteaba sin acercarse demasiado al agua, olfateaba hierbajos, saludaba a otros perros...

Hasta que Señorpadre se cansó y decidimos sentarnos un rato en una cabañita de observación de pájaros.

Keko salió a explorar.

Un rato después no había vuelto. Nos inquietamos y le llamamos. Volvió con cara de culpable.

-Este perro huele a caca. - dijo Señorpadre.

-Habrá pasado cerca de una...

Total, que cuando Keko volvió a desaparecer, Señorpadre se levantó y se acercó poco a poco.

-¡¡FILL DE P*T*!! -No creo que la frase necesite mucha traducción...

Resulta que Keko había decidido comerse la "mona de pascua" por su cuenta. Bajo una piedra había una enorme caca, evidentemente humana (los animales no se limpian con papel higiénico), y Keko había levantado la piedra y se estaba dando un banquete.

Es inevitable que los perros hagan eso, al menos Keko no se la restregó por el cuello como otros que he tenido. Pero eso no le salvó de que Señorpadre, muy enfadado con él, no le dejara subirse al regazo en toda la noche.

Y esto ha sido lo más destacado de mis vacaciones. Como para contarlo en una redacción del cole.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Las Guerras Mediterráneas

Olvidaos de las Guerras Médicas, gente. Olvidaos también de las Guerras Púnicas. ¿Lepanto? ¿El Gran Sitio de Malta?.. Naaa. Minucias al lado del más épico y sangriento enfrentamiento de nuestra época: las Guerras Mediterráneas.

Las Guerras Mediterráneas han recibido este nombre por el periódico homónimo . El diario Mediterráneo, también conocido como "ese panfleto" y "la hoja parroquial", tiene sin embargo la extraña cualidad de ser tremendamente adictivo. No importa que esté lleno, sobre todo en verano, de no-noticias, que su redacción sea tirando a deplorable, su servilismo con el poder o que los titulares sean... como decirlo... muy creativos. El residente en Castellón medio (sobre todo si es de cierta edad en la que parece que uno ya queda exento de tener los más elementales modales) es sorprendentemente adicto al periódico local. Supongo que a cualquiera le importan más las noticias de su pueblo que las de Manchuria Occidental, pero lo de esta gente es tipo de estudio.

Un día cualquiera entre semana. Salgo a almorzar a las once y media. Me pido una tostada y un café y si hay un periódico abandonado encima de la mesa, me lo llevo. Contrariamente a la creencia popular, los empleados de la administración pública no tenemos dos horas para almorzar, ni nos pasamos la jornada laboral leyendo el periódico. Así que no creo que pasar media horita pasando páginas y comentando las noticias con los compañeros de almuerzo para echarme unas risas sea para tanto.

Pues resulta que lo es. Paso la primera página del periódico...

Y aparece una señora a la que he acabado apodando Lacerta Lepida a preguntarme si eso es el Mediterráneo y si acabo ya con él.

Porque ella viene a propósito a este bar a leer su Mediterráneo y tomarse una cervecita, y el que yo haya usucapido el periódico ya le ha jorobado la mañana.

Y se pasa la media hora taladrándome con la mirada. Tal que así:


Muchas veces, la señora en cuestión consigue el periódico antes que yo. Así que lo agarra como si fuera un salvavidas en medio de un naufragio. Solo le falta murmurar: ¡Tessssoroooo! Ha llegado al extremo de tener que ir al baño, ocultar el periódico para que no se lo "roben" y luego no acordarse de que lo había escondido y ponerse a preguntar a gritos dónde está su "tessssorooo". "¡Bolsssonesss, ladronessss, sssoisss todosss unos cabronessss!"

Aunque no creáis que semejante entusiasmo por la "hoja parroquial" es exclusivo de las señoras. Los señores de cierta edad también exhiben idéntica adicción al panfletillo. Les ves entrar oteando cual ave rapaz y dirigirse en línea recta hacia ti y tu ejemplar: "¿Lo estás leyendo?". "No, siño home, lo estoy rebozando en pan rallado, ¿quiere un trocito?"

Pero claro, siempre los hay que rebasan la barrera. Como el señor que se ha pasado hoy por mi mesa.

Ni corto ni perezoso, el ancianito me ha arrebatado el periódico de las manos y se ha puesto a revolver las hojas en busca de una presunta foto suya que le habían dicho que había salido publicada. Sin un "¿me lo dejas?" ni nada. Así, por las bravas. Solo cuando le he dirigido una super-ultra-perforante mirada que prometía una lenta y dolorosa Inhumación Con Extrema Saña, me ha soltado una disculpa de mero trámite explicando que buscaba la foto. Le he enseñado la noticia, ha dicho: "¡Anda, pero si es el Antonio!" Y se ha ido meneando la colita feliz cual cachorrillo con un zapato que destrozar, no sin que yo le sugiriera con mi más dulce sonrisa que en internet se podía descargar la foto a todo color y enmarcársela. Y colgársela de los putos cojones huevos inmencionables, ya de paso...

En verdad os digo, queridos lectores, que un día de estos me van a cabrear y darán comienzo las Guerras Mediterráneas. Y van a caer "hondonadas" de hostias...

PD: Y para rematar, la semana pasada tuve reunión de la Comunidad de Propietarios. Un cazador de frikis se lo habría pasado bomba. Yo sigo pensando lo mismo que hace años.

viernes, 12 de abril de 2013

Misterios misteriosos: el armario de tres cuerpos.

Todos los años la santísima institución para la que trabajo hace inventario de bienes.

Primero, contar los terrenos e inmuebles que tiene en diversos lugares del municipio, los vehículos, los semovientes (políticos no incluidos)...

Segundo, contar lo que hay dentro del edificio municipal. A tal efecto, se reparte entre los distintos departamentos un hojita con la lista de lo que había el año anterior, y una persona se encarga de comprobar si es verdad o no, y de corregir los errores si procede.

Adivinad quién es esa persona en mi departamento.

Tictac, tictac...

Imaginadme en medio de la oficina, lápiz y hojita de papel en mano, señalando lo que está bien y corrigiendo lo que está mal.

Mesa negra. Vale. Sillas viejunas que alguien debería cambiar de una vez. Vale. Mesas color crema. Vale. Mesitas para la impresora. Estanterías. Sillón con ruedecitas. Todo correcto.

Toca entrar en el despacho de mis jefes.

Perchero. Dos mesas. Dos sillas. Estanterías.

Armario de tres cuerpos.

¿Armario de tres cuerpos?

¿Dónde está el maldito armario de tres cuerpos?

¿Cuándo hubo un armario de tres cuerpos en este despacho?

¿Cuándo cupo un armario de tres cuerpos en este despacho?

Pues resulta que el armario existe, aunque no tiene tres cuerpos, y es bastante esmirriadillo. Pero si Secretaría lo considera un "armario de tres cuerpos", ¿quién es una mecanógrafa interina para discutirles?

Apunto. Armario de tres cuerpos. Correcto.

Y hasta el año que viene. Bienvenidos a la Administración Pública.

domingo, 3 de marzo de 2013

Chof, chof y chof

Y he aquí que después de tanto tiempo de esperarlo, HBO nos presenta el nuevo trailer de la tercera temporada de Juego de Tronos. Que resulta ser el de la semana pasada con veinte segundos más. Eso sí, bastantes jugosos. Podemos ver a Asha en plan guerrero, a Robb enseñando carne (que siempre es de agradecer), Drogon volando un poco más que la semana pasada, Otros paseando por el bosque, a Jorah repartiendo espadazos, se confirma que habrá escena en la cueva (jijiji) y como plato fuerte, a una doncella poco agraciada y un oso nada amoroso.




Para quitarnos un poco la desilusión, veamos una parodia que han hecho los chicos de una web-serie llamada "Cinema para piso". A mi me hace más gracia que las de José Mota, que se limitan a la repetición todas las semanas de "Tú lo que eres es tonto". Por lo menos estos chicos se lo han currado.



¡Esperemos a ver si pronto hay otro trailer un poco más jugoso, que aún no les hemos visto el pelo a Margaery y familia!

viernes, 22 de febrero de 2013

Tenéis. Que. Ver. Esto.

Seguro que Víctor Hugo se está partiendo de risa en su tumba:



 La explicación de todo, aquí. Y los antecedentes penales.

Y hablando de trailers, esta noche en el programa de Jimmy Kimmel hay un trailer del trailer de Juego de Tronos que se supone que van a emitir la noche del 24 al 25. Permanezcan atentos a "ette su blog".

¡Según el contador solo quedan treinta y seis días!

jueves, 14 de febrero de 2013

Sir Terry y el amor.

Aunque Mundodisco es una obra principalmente cómica, en ella también hay espacio para los sentimientos románticos y esas pastelosidades que se supone que deben gustarnos a las chicas (personalmente, siento alergia por los corazoncitos rojos y los angelitos con obesidad mórbida, pero eso es porque soy una zorra insensible).

Este corazón sí que me gusta. Frito.

Lo cierto es que Sir Pterry es bastante romántico a su manera. Repasemos las parejas más destacadas de Mundodisco:

Mort e Ysabell



Mort es un chico torpe y despistado, lo que es un problema cuando el negocio de tu familia es el cultivo de uvas reanuales. Las uvas reanuales se cosechan un año antes de plantarlas, por lo que si te despistas y no las plantas el año que toca, puedes provocar una paradoja temporal. El padre de Mort, viendo que el chico no tiene futuro en el negocio, lo lleva a una feria en la que los artesanos buscan aprendices. El único artesano interesado en Mort es un señor muy alto montado en un caballo blanco y aficionado a las guadañas...

Pero LA MUERTE tiene un interés más que profesional en nuestro héroe. Porque resulta que Muerte tiene una hija adolescente (adoptada) en plena ebullición hormonal.

-He preguntado que cuántos años crees que tengo.
-¿Quince? -aventuró él.
-Dieciséis -gimió-. ¿Y sabes cuánto hace que tengo dieciséis?
-Lo siento, pero no te entien…
-No, claro que no. Nadie lo entendería.
Volvió a sonarse la nariz, y a pesar de que le temblaban mucho las manos, logró volver a meterse el pañuelo empapado en la manga.
-A ti te permiten salir -dijo-. No llevas aquí lo suficiente como para haberlo notado. ¿No te has dado cuenta de que aquí el tiempo está fijo? Ya, hay algo que pasa, pero no es tiempo de verdad. Ella no puede crear tiempo de verdad.
-Ah.
Cuando Ysabell volvió a hablar, lo hizo con la voz fina, cuidadosa y, sobre todo, valiente de quien ha logrado dominarse a pesar de circunstancias abrumadoras, pero que podría volver a venirse abajo en cualquier momento.
-Hace treinta y cinco años que tengo dieciséis.
-¿Qué?
-El primer año ya me costó lo suyo.

Hago constar que en "Mort", la editorial todavía no se había dado cuenta de que se supone que la Muerte es  en realidad "el" Muerte..

Claro, que las cosas no son tan fáciles. Para empezar, Mort se ha encaprichado de Keli, una princesa buenorra a la que ha salvado de un asesino provocando en el proceso graves daños en el tejido de la realidad, porque Keli debía morir para que la historia siguiera su curso... y si queréis saber cómo termina, leed el libro, cohone.

-Podríamos dar un paseo por el jardín -dijo, desesperado, y cuando hubo logrado endurecerse un poco, añadió-: Sin ningún tipo de obligaciones, claro.
-¿Quieres decir que no te casarás conmigo? -le preguntó ella.
-¿Casarme contigo? -inquirió Mort, horrorizado.
-¿Acaso mi madre no te ha traído aquí para eso? Al fin y al cabo, no necesita un aprendiz.
-¿Te refieres a todos esos codazos y guiños y comentarios como algún día, hijo mío, todo esto será tuyo? -preguntó Mort-. Traté de no prestarles atención. Todavía no quiero casarme con nadie -añadió borrando una fugaz imagen mental de la princesa-. Y mucho menos contigo, y lo digo sin ánimo de ofender.
-No me casaría contigo aunque fueses el último hombre del Disco -le informó ella dulcemente.
-Podríamos tener una especie de relación odio-odio -sugirió Mort.

Claro que, al final, después de varias peripecias, acaba imperando el sentido común. O lo que Muerte considera sentido común.
-No pensábamos que vendrías -dijo hacia una maceta con helechos.
¿A LA BODA DE MI PROPIA HIJA? DE TODOS MODOS, ES LA PRIMERA VEZ QUE ME ENVÍAN UNA INVITACIÓN PARA ALGO. SI HASTA TENÍA LOS BORDES DORADOS Y PONÍA «CONFIRME ASISTENCIA» Y TODO.
-Sí, pero como no asististe a la ceremonia…
PENSÉ QUE QUIZÁ NO SERÍA DEL TODO APROPIADO.
-Ya, sí, me lo figuro…
PARA SER SINCERA, CREÍ QUE IBAS A CASARTE CON LA PRINCESA.
Mort se sonrojó y repuso:
-Lo discutimos. Y luego pensamos que por el simple hecho de haber rescatado a una princesa no había por qué precipitarse.
MUY SENSATO. SON DEMASIADAS LAS JÓVENES QUE SE LANZAN A LOS BRAZOS DEL PRIMER MUCHACHO QUE LAS DESPIERTA DESPUÉS DE UN SUEÑO DE CIEN AÑOS, POR EJEMPLO.
-En fin, que pensamos que después de todo, cuando llegara a conocer a fondo a Ysabell, bueno que…
Sí, SÍ, DE ESO ESTOY SEGURA. EXCELENTE DECISIÓN. SIN EMBARGO, HE DECIDIDO NO INTERESARME MÁS EN LOS ASUNTOS HUMANOS.
-¿De veras?
SALVO POR MOTIVOS OFICIALES, CLARO ESTÁ. ME NUBLABA EL JUICIO.


Zanahoria Fundidordehierrosson y Angua von Überwald


Zanahoria fue encontrado gateando en una cuneta por el Ingeniero Jefe de los enanos de una mina de Lancre. Creció pensando que era enano a pesar de evidencias como golpearse con la cabeza en el techo de la mina (en sus propias palabras: "si hay humanos bajitos, ¿por qué no puede haber enanos altos?"), y se enamoró de una chica enana, Mindy Machacarrocas, de los Machacarrocas de toda la vida. Pero la familia Machacarrocas, los muy racistas, no aprobaban la relación, así que el padre adoptivo de Zanahoria le envió a Ankh Morpork para que se integrara en el mundo humano, concretamente en la Guardia Nocturna.

Una de las partes más divertidas de "¡Guardias, Guardias!" es ver, a través de las cartas que le escribe a su familia, cómo Zanahoria se va olvidando de Mindy (desde el "dadle muchos recuerdos a Mindy, la echo mucho de menos, de verdad" hasta ni siquiera mencionarla, pasando por "¿habéis visto a Minty últimamente?"), a lo que contribuye bastante el que Reet, una damisela de afecto negociable, le instale en una habitación de la casa de la Señora Palma como muestra de agradecimiento por haberla salvado de unos atracadores el mismo día de su llegada a Ankh Morpork (y a lo mejor, un poco obnubilada por el tamaño de su "protector", ejem ejem).

Angua forma parte del revolucionario plan del Patricio para modernizar la Guardia Nocturna convirtiéndola en un cuerpo abierto a todas las formas de vida del Mundodisco: vampiros, trolls, zombies, enanos, feegles... y chicas con un ligero problema de licantropía.

Fuente
La guardia interina Angua había dominado el saludo al primer intento. Aún no disponía de un uniforme completo y no contaría con él hasta que alguien hubiera llevado una coraza al viejo Remitt el armero y le hubiera dicho que le diera dos buenos golpes con el martillo exactamente aquí y aquí. Aparte de eso, ningún casco en el mundo cubriría toda aquella masa de cabellos color rubio ceniza. Pero entonces a Zanahoria se le ocurrió pensar que en realidad la guardia interina Angua no iba a necesitar nada de todo aquello. La gente haría cola para que ella les arrestara.

Naturalmente, las cosas tampoco son fáciles para un humano criado por enanos y una licántropa. Más aún cuando el pequeño Gaspode, el Perro Maravilla, también se ha encaprichado de la chica. Pero Zanahoria es un buen tipo, y está buenorro...
—Espero que usted y la, ejem, agente Angua se estarán llevando bien.
—Hemos llegado a un grado de Entendimiento Mutuo muy elevado, señor. Habrá pequeñas dificultades, claro está —dijo Zanahoria—, pero, puestos a ver el lado positivo de las cosas, ahora tengo a alguien que siempre está dispuesta a dar un paseo por la ciudad.

Además, Zanahoria supera con nota la asignatura más difícil: conocer a la familia política, que incluye un buen par de psicópatas...
— ¡Zanahoria! Tengo que saber una cosa.
— ¿Sí?
—Me podría pasar a mí. ¿Lo has pensado alguna vez? Era mi hermano, después de todo. Siendo dos cosas al mismo tiempo, y nunca siendo una de completa… no somos las criaturas más estables que hay.
—El oro y el barro salen de la misma mina —dijo Zanahoria.
— ¡Eso es sólo un proverbio enano!
—Pero es verdad. Tú no eres él.
—Bueno, ¿y si ocurriera… si ocurriera… ¿harías lo mismo que hizo Vimes? ¿Zanahoria? ¿Serías tú el que cogería un arma y vendría a por mí? Sé que no mentirás. Tengo que saberlo. ¿Serías tú?
Un poco de nieve cayó de los árboles. Los lobos observaron. Zanahoria levantó la mirada un momento hacia el cielo gris y luego asintió.
—Sí.
Ella suspiró.
— ¿Lo prometes? —preguntó.


Magrat Ajostiernos y Verence de Lancre.

Fuente.
Magrat Ajostiernos es la más joven de las Brujas de Lancre, y tiene que aguantar que todas sus compañeras de profesión la mangoneen. Aprendió el oficio con la Abuela Whemper, una bruja experimentadora que murió mientras investigaba qué ocurriría si le ibas arrancando una a una las cerdas de una escoba durante el vuelo, y tiene unas ciertas tendencias "new age" que no le hacen mucha gracia a Yaya Ceravieja, para la cual  la práctica de la brujería consiste simplemente en aplicar el sentido común.

Verence es el bufón de la corte. Un bufón nada vocacional, que está en el oficio porque su padre y su abuelo ya lo estaban, pero que en realidad es un chico serio y responsable.

La pareja se conoce en "Brujerías", donde colaboran a su manera en el derrocamiento del malvado Felmet, que no solo ha asesinado al anterior rey sino que encima pretende que las brujas paguen impuestos. 

A diferencia de los magos, que deben ser célibes, las brujas pueden hacer lo que quieran con su vida "sexymental", con lo cual el único obstáculo en la relación de Verence y Magrat es la incurable timidez de los dos tortolitos.
Titubeó, pasando los dedos por el musgo que cubría la piedra. Antes de marcharse de la ciudad, había pedido a Hwel algunas frases adecuadas para decírselas a una joven, y las había memorizado durante el camino de vuelta. Era ahora o nunca.
-Me gustaría saber si puedo compararte con un día de verano. Porque... bueno, el 12 de junio fue muy bonito y... Oh. Te has ido.
Aquí no sé si han metido la pata Sir Pterry o la traductora, porque técnicamente, el 12 de junio todavía es primavera, pero dejémoslo correr...



El bufón se había estado acercando milímetro a milímetro.
—Si te beso -añadió con cautela—, ¿me convertiré en rana?
Magrat se miró los pies de nuevo. Se escondieron bajo su vestido, avergonzados de ser objeto de tanta atención.
Casi podía ver las sombras de Gytha Ogg y Esme Ceravieja a ambos lados de ella. El espectro de Yaya la miraba. Una bruja domina todas las situaciones, decía. Sobre todo éstas, añadía la visión de Tata Ogg, al tiempo que le hacía un breve gesto lleno de sonrisas y movimiento de brazos.
-Tendremos que comprobarlo -dijo.
Estaba destinado a ser el beso más impresionante de la historia de los besos.
El beso duró más de quince años.
Eso no lo soportan ni las ranas.

Tras los acontecimientos de "Brujerías", Yaya, Tata y Magrat se van a Genua a solucionar un pequeño asunto con un hada madrina que le había hecho al destino una oferta que no podía rechazar. La relación de Magrat con Verence, convertido en rey de Lancre por obra de las brujas,  está en la cuerda floja, porque ella tiene sus dudas y, para asombro de las demás brujas, no quiere "ser un objeto sexual".
-¡Pero si Magrat nunca ha sido un objeto sexual!
-Puedo decir con orgullo que ni siquiera sé lo que es un objeto sexual.- dijo Yaya.
Pero al regresar de su viaje, le espera una pequeña sorpresa:
 Por cierto, he empezado a preparar la boda para el día del Solsticio de Verano. Pensé que te gustaría.
La boca de Magrat formó una O.
—Podríamos trasladarla a otra fecha, por supuesto, pero no mucho más allá debido a la cosecha—dijo Verence.
»Ya he mandado unas cuantas invitaciones, a la gente más obvia —dijo Verence.
»Y he pensado que sería una buena idea organizar alguna clase de feria o festival un poco antes de la boda —dijo Verence.
»He pedido a Boggi's de Ankh-Morporkh que nos envíen a su mejor modista con una selección de telas, y una de las criadas es más o menos de tu talla, y creo que quedarás muy satisfecha con los resultados —dijo Verence.
»Y el señor Fundidordehierroson, el enano, bajó de la montaña especialmente para hacer la corona —dijo Verence.
»Y mi hermano y los hombres del señor Vitoller no podrán venir porque al parecer están haciendo una gira por Klatch, pero Hwel el dramaturgo ha escrito una obra especial para entretener a los asistentes a la boda.  Me ha asegurado que ni siquiera unos rústicos podrán desmerecerla —dijo Verence.
»Bueno, entonces estamos de acuerdo, ¿no? —dijo Verence.
Finalmente, la voz de Magrat regresó de algún lejano apogeo, un poco enronquecida.
— ¿Y no se supone que antes debes pedirme que me case contigo? —quiso saber.
— ¿Qué? Ejem. Pues no, en realidad no —dijo Verence—. Los reyes nunca piden. Lo he leído en los libros. Verás, yo soy el rey, y tú eres, sin ánimo de ofender, una súbdita. No tengo que pedírtelo.
Y si queréis ver lo que pasa luego, tendréis que leer "Lores y damas". Se siente...


Sam Vimes y Sybil Ramkin.

No puedo evitarlo, este par son mis preferidos. Sam es el capitán de la Guardia Nocturna de Ankh Morpork, un cuarentón algo amargado demasiado aficionado al Viejo AbrazodeOso. Se rumorea que uno de sus antepasados fue quien mató al último rey de Ankh Morpork.


Sybil es un solterona de "taytantos", autora del famoso libro Enfermedades de los dragones y la última de una rancia estirpe de aristócratas que "nunca han muerto en sus camas", aunque "algunos murieron en camas ajenas". Cuando un dragón comienza a matar gente en Ankh Morpork, la Guardia no tiene más remedio que acudir a ella para que les asesore como experta en la materia. Su primer encuentro con Sam no puede ser más desafortunado, con una frase que debería ser mítica:
¿Sabe algo sobre apareamiento?
Fuente.
Y lo siguiente no lo arregla:
Vimes se vio agarrado por un brazo y arrastrado hacia el interior del cobertizo. La pesada puerta se cerró tras él con un sonido intimidante.
—Se trata de lord Montealegre Escamagarra ígneo III de Ankh —dijo la aparición, que vestía una armadura protectora de aspecto terrible—. La verdad, no creo que el pobre pueda levantarse.
—¿No podrá? —dijo Vimes débilmente.
—Se necesitan dos personas.
—Claro, claro —susurró el capitán, cuyos omoplatos intentaban abrirse camino a través de la verja.
—¿Puede ayudarme? —retumbó la voz de la cosa.
—¿Qué?
—Vamos, hombre, no sea cobardica. Sólo tiene que levantarlo. Yo haré el trabajo difícil. Sé que parece una crueldad, pero si no lo hace esta noche, morirá. La supervivencia de los más aptos y todo eso, ya sabe.
El capitán Vimes consiguió controlar sus nervios. Evidentemente, estaba en presencia de una ninfómana, hasta donde se podía intuir su género con tan extraño atuendo, que planeaba un asesinato. Si no era una hembra, lo de «yo haré el trabajo difícil» sugería imágenes que le costaría mucho olvidar. Sabía que los ricos hacían las cosas de manera diferente, pero aquello era ir demasiado lejos.
—Señora —dijo fríamente—, soy un oficial de la Guardia, y debo advertirle de que las acciones que está sugiriendo contravienen las leyes de la ciudad. —Y las de muchos de los dioses más escrupulosos, añadió para sus adentros—. Por tanto, le ordeno que libere inmediatamente a su señoría, sin causarle daño alguno...
La figura lo miró con asombro.
—¿Por qué? —preguntó—. Estamos hablando de mi dragón.
Sybil es una dama decidida que en cuanto ve al bueno de Vimes decide que tiene que ir "pa la saca". Es comprensible, ¿como no adorar a alguien capaz de hacer esto?:

—Éste es lord Montealegre Colmilloveloz Inverno-cuarento IV, el dragón más fogoso de la ciudad. Os puede achicharrar las cabezas hasta el cráneo.
El capitán Vimes salió cojeando de entre las sombras.
Llevaba firmemente sujeto bajo un brazo a un dragoncito dorado, muerto de miedo. Con la otra mano lo sujetaba por la cola.
Los hombres lo miraron, hipnotizados.
—Ya sé lo que estáis pensando —siguió Vimes con voz amable—. Os preguntaréis si, después de tantas emociones, aún le queda fuego suficiente. Pues la verdad, yo tampoco estoy muy seguro...
Se inclinó hacia adelante y los miró por entre las orejas del dragón. Su voz era como una navaja afilada.
—Lo que debéis preguntaros a vosotros mismos es: ¿Me acompaña hoy la suerte?
Todos retrocedieron ante su avance.
—¿No respondéis nada? —insistió—. ¿Os acompaña hoy la suerte?
Durante unos instantes, lo único que se oyó fue el ruido del estómago de lord Montealegre Colmilloveloz Invernocuarento IV, el ominoso ronroneo del combustible acumulándose en las recámaras ígneas.
—Oye, mira, eh... —tartamudeó el jefe, sin poder despegar la vista de la cabeza del dragón—. No hay necesidad de que nos pongamos tan...
—La verdad es que es posible que él decida lanzar llamas por su cuenta —siguió Vimes—. A veces no pueden evitarlo, sobre todo si se les acumulan dentro. Y eso sucede cuando están nerviosos. Tengo la sensación de que los habéis puesto muy nerviosos.
El dirigente de la turba hizo lo que esperaba fuera un gesto vagamente conciliador. Por desgracia, lo hizo con la mano con la que sostenía un cuchillo.
—Suelta eso —le advirtió Vimes—, o no lo contarás.
El cuchillo se estrelló contra las losas. Se oyeron pasos apresurados en las últimas filas, y de repente un buen número de hombres estaban metafóricamente lejos y no sabían nada de aquello.
—Pero antes de que los demás buenos ciudadanos se dispersen tranquilamente y vuelvan a ocuparse de sus asuntos —dijo el capitán—, os sugiero que miréis bien a estos dragones. ¿Os parece que alguno de ellos mide veinte metros de largo? ¿Creéis que tienen treinta metros de envergadura de alas? ¿Qué grado de temperatura debe de alcanzar su fuego?
—No sé —respondió el jefe.
Vimes alzó ligeramente la cabeza del dragón. El jefe cerró los ojos.
—No sé, señor —se corrigió.
—¿Queréis averiguarlo?
El jefe sacudió la cabeza. Pese al miedo, encontró de nuevo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó. Vimes se irguió.
—El capitán Vimes, de la Guardia de la Ciudad —dijo.
La afirmación fue acogida con un silencio casi absoluto. La única excepción fue la voz alegre, al fondo de la multitud, que dijo:
—De la Guardia Nocturna, ¿no?
Vimes miró hacia abajo, más allá de su camisa de dormir. Con las prisas por salir del lecho de enfermo, se había puesto apresuradamente un par de zapatillas de lady Ramkin. Por primera vez, se dio cuenta de que estaban adornadas con pompones rosas.

Aprended, Gorkans de la vida, eso es un hombre.

Y uno que sabe lo que le conviene, como cualquier chico criado en las calles de Ankh Morpork:

Y entonces, de repente, Vimes se dio cuenta de- que-, en su categoría especial, era hermosa; se trataba de la misma categoría especial a la que pertenecían todas las mujeres que se habían tomado la molestia de sonreírle. Ella no podía hacerlo peor, pero claro, él no podía hacerlo mejor. Quizá hubiera una especie de equilibrio. Ya no era joven, pero ¿acaso era joven él? Y tenía clase, dinero, sentido común y seguridad en sí misma, todas las cosas de las que él carecía. Y ella le había abierto su corazón: si se lo permitía, lo podría envolver con él. Aquella mujer era una ciudad.
Al final, bajo asedio, uno acababa por hacer lo que siempre había hecho Ankh-Morpork: abrir las puertas, dejar entrar a los invasores e integrarse con ellos.
¿Por dónde empezar? La dama parecía esperar algo.
Vimes se encogió de hombros, cogió la copa de vino y buscó una frase adecuada.
—Va por ti, nena —fue lo primero que se le ocurrió.


Vale, no es que sea el tipo más romántico del mundo, pero es un tipo del que sabes que llegará a casa todas las noches a tiempo para leerle al peque "¿Dónde está mi vaca?" y no roncará demasiado fuerte en la Ópera. ¿qué más se le puede pedir a un morporkiano?

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...