jueves, 27 de enero de 2011

Rescatando entradas 20: El manegueta

De todas las especies que pululan por nuestro rico y variopinto planeta, el "manegueta" es seguramente la más peligrosa.

"Manegueta" es una palabra valenciana, completamente intraducible, pero a cuyos ejemplares se reconoce fácilmente. Podríamos tratar de traducirlo como "curioso", "entrometido", "cotilla ", o tal vez "impertinente". Pero (como diría Gandalf) estas palabras son solo un pálido reflejo del auténtico significado.

Os lo explicaré con un ejemplo:

Un curioso te preguntará si tienes novio. Un entrometido querrá saber por qué. Un cotilla te contará que su hija sí que tiene novio. Un impertinente te lo preguntará, querrá saber por qué y además te lo repetirá cada vez que volváis a veros y te restregará por las narices la suerte de su hija.

Un manegueta te organizará una cita con su primo Manolo, que acaba de separarse de esa zorra de su mujer que se los ponía con toda la comunidad de vecinos, pero no es culpa suya, es que las mujeres son muy malas, mejorando lo presente, claro.

¿Os hacéis una idea?

El número de curiosos, cotillas, entrometidos e impertinentes está repartido equitativamente entre los dos sexos, pero por algún extraño motivo, los "maneguetes" suelen ser de sexo masculino, de mediana edad y tirando a feos.

Hay maneguetes por todas partes: por ejemplo, es ese tío de la comunidad de vecinos que siempre está manipulando la puerta de entrada al edificio para que cierre a su gusto y solo consigue que dé portazos. Y es ese que si algún día llega a estar cerca del famoso "botón nuclear" lo apretará solo para ver qué pasa.

Conozco personalmente a un par de ellos. Uno de mis vecinos, propietario de un pequeño comercio, se dedica a regar los arbolitos de la orilla de la acequia (sacando agua de la misma con un cubo) "porque el ayuntamiento no los riega y se van a morir de sed". Vale, es loable que uno se preocupe tanto por su medio ambiente, pero ¿no sería mejor quejarse al Ayuntamiento, que luego se acostumbran a que les hagan las cosas y no mueven un dedo para solucionar nada?

El otro manegueta que conozco es Amigopelmazo, que un día  organizó una cena en mi casa sin molestarse en informarme antes del asunto. Me enteré por una de las presuntas invitadas.

Por eso, amiguitos, si alguna vez os encontráis con uno de esos peligrosos seres, ¡escapad! ¡No intentéis hablar con él, ni amansar su sed de meteros en líos! ¡Corred todo lo que os permitan vuestras piernas y no miréis atrás!

Quedáis avisados.

4 comentarios:

  1. Es raro, las características del "maneguete" suelen ser más típicas de una mujer que de un hombre (no es manía, he comprobado que esta actitud va mucho con mujeres de mediana/tercera edad).
    Tengo que buscar el equivalente de la definicición en gallego, también tiene un amplio catálogo de nombres que cubren un campo muy concreto de características, pero no me viene a la cabeza.

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  2. Gracias por el aviso. La encontré allá por Epitafios y Demás, y todo esto del maneguete me ha enganchado tanto que he leído algunas entradas más y decidido comentar algo. Un blog realmente interesante, me gusta cómo lo cuenta usted todo. Espero que no le moleste que me pase de vez en cuando ^^

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  3. Renaissance: Bueno, en mi experiencia, las mujeres son cotillas, impertinentes, curiosas, etc... pero para convertirse en un "manegueta" hay que "pasar a la acción". Seguro que hay mujeres que lo hacen, pero casualmente todos los que conozco son hombres.

    William Tea: Tranquilo, está en su casa. Me suena su nombre de algún libro del Mundodisco, pero ahora mismo no lo ubico...

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  4. Pues mira, me sé de uno de este palo que venía de Zamora. Imagina lo listo que era que vendió la moto que se compró (una buena moto) porque cuand ollovía se mojaba...

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